Doña Sofía y don Juan Carlos vivieron un episodio que cambió su vida para siempre. Tuvo consecuencias fatales para su matrimonio. Lo suyo ha sido un camino plagado de rosas y espinas. Las rosas, para él; las espinas, para ella. Te lo contamos todo a continuación.

Sofía, ¿una mujer interesada y codiciosa?

> El retrato que Amadeo Martínez Inglés pinta de doña Sofía dista mucho del oficial. La describe como una mujer interesada y amante de la buena vida. Este punto, según él, tuvo mucho que ver para que no se separara. En aquellos momentos Grecia atravesaba momentos convulsos y se veía venir que pronto acabaría la monarquía. La visión de vagar por el mundo sin dinero ni Corona no sedujo a doña Sofía, que decidió seguir al lado de su marido y mirar para otro lado.

A partir de ese momento, la entonces princesa concentraría sus esfuerzos en convertirse en la madre del heredero y ejercer las responsabilidades de su cargo. La vida íntima del matrimonio acabó cuando nació Felipe. Don Juan Carlos se sintió liberado y  retomó sus correrías por Madrid. Tenía especial querencia por las artistas. Una de ellas a punto estuvo de costarle el cargo.

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