Doña Sofía y don Juan Carlos vivieron un episodio que cambió su vida para siempre. Tuvo consecuencias fatales para su matrimonio. Lo suyo ha sido un camino plagado de rosas y espinas. Las rosas, para él; las espinas, para ella. Te lo contamos todo a continuación.

Las graves consecuencias de una infidelidad

Reina Sofía y Rey Juan Carlos

> Al regresar de la luna de miel el ambiente entre don Juan Carlos y doña Sofía era horrible. Apenas se hablaban. Ella quería el divorcio y el príncipe también. Para entonces, la princesa griega sabía lo que le esperaba y  no estaba dispuesta a aguantar. Ya instalados en Madrid, el príncipe siguió con su living la vida loca. La cuestión de la separación pronto llegó a Grecia y el gobierno de entonces se apresuró a pedir la devolución de la dote, veinte millones de pesetas.

Fue Franco quien tomó cartas en el asunto y apercibió a la pareja de que debían recomponer la situación dado que la separación no era posible. Don Juan Carlos cambió de opinión cuando el dictador le advirtió que si quería, algún día, llegar a ser rey, debía concentrarse en la obligación de dar un heredero y seguir junto a su santa esposa. A ella le espetó tres cuartos de lo mismo. Y ya no volvió a hablarse de separación hasta muchos años después.

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