Es un hecho: la reina y su suegro no se soportan. De puertas de Zarzuela para afuera, intentan guardar las apariencias para no dar que hablar, pero en privado no se esfuerzan en disimular su mutua animadversión. Don Juan Carlos no se corta a la hora de humillar a Letizia delante de toda la familia, mientras comían juntos en Palacio. ¿Quieres saber qué pasó? Sigue leyendo, te lo contamos todo a continuación.
Tensión en Casa Real

> Don Juan Carlos nunca miró a Letizia con buenos ojos. No le hacía gracia que su heredero se hubiera decantado por una plebeya para acompañarlo en su camino al trono. Bajo su punto de vista, una monarca no puede tener pasado. “Que nadie nunca tenga que decir que se ha acostado con la reina”, habría espetado el padre de don Felipe VI. Así, el emérito nunca disimuló su animadversión hacia su nuera, y esta no tardó en echarle las cruces en cuanto se percató de que no era bien recibida en Zarzuela.
La tensión impera en la relación entre ellos, aunque intentan guardar las formas cuando están en público. Quieren transmitir una imagen de familia unida y feliz, pero la realidad dista mucho de este paripé que pretenden representar. Así lo aseguran algunos cercanos a la Corona, que se han terminado yendo de la lengua y han revelado que los cuchillos vuelan en las reuniones borbónicas. De hecho, sabemos que don Juan Carlos humilló brutalmente a doña Letizia cuando comían con el resto de la realeza. ¿Quieres saber qué pasó? Sigue leyendo, te lo contamos todo a continuación.
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Don Juan Carlos humilla a Letizia

> Ocurrió durante una comida junto a Constantino de Grecia, el hermano de la reina Sofía, y su mujer Ana María. Esta última empezó a charlar sobre la guerra de Irak, muy de actualidad por aquel entonces, y Letizia no pudo evitar compartir su punto de vista. Ella fue corresponsal cuando trabajaba en Televisión Española, lo que a su parecer le aportaba una concepción única del conflicto.
Por lo visto, se extendió demasiado en su discurso, y don Juan Carlos, harto de escucharla hablar sin parar, no tuvo reparos a la hora de cortarla de la forma más brusca posible. “Letizia, ya sabemos que eres la más inteligente de la familia, pero por favor, deja hablar a los demás”, habría espetado su suegro, según recoge Leonardo Faccio en su libro, La reina impaciente. Un berrido todavía más abrupto que el célebre “¿por qué no te callas?” que soltó a Hugo Chávez. Toda una humillación a Letizia que dejó atónitos a todos los presentes.
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Letizia no olvida y se toma la revancha

> Don Juan Carlos pasa una época complicada a nivel emocional. Aunque nunca ha sido muy familiar, el hecho de que cada uno vaya por su lado es algo que le duele. Culpa del desarraigo a Letizia. Está convencido de que no ha parado hasta conseguir condenar al ostracismo a sus hijas y a él. Al parecer, la reina no olvida ni perdona algunos feos que, según ella, sufrió nada más aterrizar en Zarzuela.
Lo cierto es que don Juan Carlos, Elena y Cristina no son bien recibidos en palacio. Los prefieren bien lejos. Sin duda, una victoria de doña Letizia, que siempre ha priorizado a los suyos sobre su familia política. Se ha salido con la suya, y lo que es peor, don Felipe la apoya totalmente. El monarca está de acuerdo con la desaparición de su padre y hermanas de la vida institucional. Les ha condenado al exilio.
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Don Juan Carlos huye de Letizia

> Si ha existido un nexo de unión entre don Juan Carlos y doña Sofía ha sido doña Pilar. Es por eso que su muerte les ha dejado muy tocados. El rey ha decidido alejarse de Zarzuela, donde sabe que no le quieren, y pasa la mayor parte del tiempo en Sanxenxo. Allí ha hecho buenos amigos que le quieren de verdad y le cuidan. Es en casa de uno de ellos donde se hospeda habitualmente, Pedro Campos.
La decisión de abandonar Zarzuela ha sido motivada, según Pilar Eyre, porque el lugar “ha llegado a convertirse en una prisión siniestra y hostil, en la que no soportaba estar más de un día”. En cambio, en la localidad gallega, don Juan Carlos está feliz: “En Sanxenxo, se siente querido y respetado, además de que lo rodea un círculo de discreción máxima”. La periodista resalta sobre el círculo de amigos del rey emérito que “son tan fieles que aceptan los gastos onerosos que representa tener al abdicado rey como huésped sin una sola queja”
















































































