Bertín Osborne no deja de dar titulares. Se ha convertido en una especie de máquina mediática capaz de potenciar cualquier polémica. A los rumores de crisis con Fabiola Martínez, la reciente huida de su hija Alejandra y los problemas de salud de su hijo Kike, se une ahora un asunto que le trae de cabeza. Y que podría tener fatales consecuencias para él. Una situación que, a pesar de lo que transmite, le preocupa y le inquieta. Y es muy lógico.


Un claro defensor de VOX

Las últimas intervenciones televisivas de Bertín Osborne están suponiendo un continúo río de enfrentamientos. La presentación de su nuevo trabajo discográfico, Yo debí enamorarme de tu madre, le ha servido para hablar de lo que más le gusta: la política. El cantante, abanderado de la derecha de este país, ha declarado su simpatía por Vox. Un partido que algunos tildan de extrema derecha y en cuyo programa se refieren asuntos que van en contra de los derechos del colectivo homosexual o inmigrante. Bertín, políticamente incorrecto -como él se autodefine- no ha dudado en hacer una defensa a ultranza de Santiago Abascal, líder de la agrupación, llegando a decir que “es un soplo de aire fresco para Andalucía”, comunidad autónoma en la que ha conseguido doce escaños. Tanta defensa ha provocado un aluvión de críticas. Pero no solo críticas y decepciones, la situación podría complicarse todavía más.