Tras unos años gloriosos, Belén Esteban se enfrenta a una etapa difícil y llena de cambios. Ella pensaba que su victoria judicial sería el primer paso de la felicidad, pero se equivocaba. Sin esperarlo, todo se está poniendo en su contra. Además, ve impotente que no puede hacer nada para recuperar aquella época. Está abocada al hundimiento, algo que le está haciendo perder los nervios.

Un cambio con el que no contaba

> Durante dos décadas ha gozado de un gran respaldo por parte del público. La gente la ha apoyado tanto que incluso han convertido a Belén Esteban en una especie de religión. Todo lo que decía la princesa del pueblo iba acompañado de un gran aplauso por parte del público. Además, su legión de seguidores era capaz de hundir a cualquier persona que intentara hacer daño a la vecina más famosa de San Blas. Muchas mujeres la consideran incluso una madre todoterreno y la elogian diciendo que ha sacado sola adelante a su única hija, Andrea.

Pero ya se sabe que cualquier tiempo pasado fue mejor. El paso de los años, su sobreexposición y su manido discurso está haciendo que todo ese furor que generaba disminuya. Además, de manera precipitada. La gente ya no cree a pies juntillas todo lo que la Esteban cuenta. Es más, sus últimos comportamientos han hecho que el bando de los detractores sea tan grande como el de los seguidores. Belén no tiene tanto respaldo como antes, especialmente por un comentario que ha sido la gota que ha colmado el vaso.

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