Ana Rosa Quintana

La presentadora de televisión ha afirmado que se siente estafada por Estela Grande como espectadora, puesto que creía que la mujer de Diego Matamoros era pura inocencia. 

La presentadora ha admitido que se siente engañada por este montaje.

”Me la ha dado con queso, pensaba que era pura inocencia” son las palabras exactas que ha utilizado la presentadora durante su programa, en referencia a la actitud de Estela Grande dentro de la casa de Guadalix. Ana Rosa Quintana ha dicho lo que en realidad piensan todos los espectadores, y es que cada día la extraña relación entre Kiko Jiménez y la mujer de Diego Matamoros dentro de la casa, parece un montaje. Los concursantes protagonizan una polémica tras otra, y el hecho de que hayan pedido una hora sin cámaras, hace que este asunto sea aún más surrealista. Por su parte, tanto los familiares como sus respectivas parejas parecen no entender el comportamiento de ambos dentro de la casa, y esto podría hacer que se avecinen las rupturas por parte de Sofía Suescun y el marido de Estela.

El detonante que ha hecho que Ana Rosa confiese que se siente decepcionada con la actuación de Estela, ha sido la nueva actitud que ésta ha adoptado con Kiko. Esta posición demasiado cariñosa e ilógica ha provocado que Diego Matamoros se niegue a volver al plató de GH VIP 7 para defender a la que aún sigue siendo su esposa. ”No conozco a la persona que está ahí” son las palabras de Diego, cuya salud ya se ha visto afectada debido a esta polémica.

El flirteo que puede acabar en desastre

Ambos podrían haber destapado el montaje durante una conversación dentro de la casa de GH.

Como mencionaba anteriormente, Diego ha sufrido en primera persona los estragos de esta polémica, y ha reconocido que ha perdido siete kilos desde que empezó todo. El hijo de Kiko Matamoros no entiende muy bien la relación existe entre los concursantes, al igual que su padre, y considera que la actitud de su mujer es toda una falta de respeto hacia él. Por su parte, Sofía Suescun está destrozada, y ha decidido no defender más al que, de momento, sigue siendo su pareja, que ya ha compartido cama con la modelo dentro de la casa.

Además, se podría decir que sus rostros reflejan la viva imagen de la atracción. Ni Kiko ni Estela pueden ocultar las miradas cómplices entre ellos ni los gestos que no pasan desapercibidos, que suponen una deslealtad para sus respectivas parejas. Ambos están jugando con fuego, y lo que no saben es que, en realidad, ya se han quemado.