Ana Boyer y Fernando Verdasco forman la pareja perfecta. Jóvenes, guapos, elegantes, exitosos… y, sobre todo, enamorados. Porque si algo no pueden negar la socialité y el tenista es que están completamente colados el uno por el otro. Desde que se conocieron en 2013 no se han separado, y en cada una de sus apariciones les vemos más felices si cabe.

La crisis sanitaria motivada por el Covid-19 pilló al joven matrimonio en España, por lo que han pasado el confinamiento en la mansión que Isabel Preysler posee en la madrileña urbanización de Puerta de Hierro. Allí, acompañados por la filipina, Mario Vargas Llosa y Tamara Falcó, Ana y Fernando han disfrutado de sus meses más familiares junto a su hijo Miguel. El pequeño, de quince meses, hace las delicias de todos con su simpatía y sus vivarachos ojos oscuros.

Ya con la normalidad post Covid casi recuperada por completo, la abogada y el tenista continúan en Madrid. Trotamundos por necesidad – y es que la profesión de Verdasco apenas les permite estar en casa y les lleva a viajar por todo el mundo con su hijo Miguel durante gran parte del año – están aprovechando al máximo con sus respectivas familias y apurando su estancia en la casa de la viuda de Miguel Boyer.

Sin embargo, Ana y Fernando saben que la intimidad de una pareja es de lo más importante para mantener la llama, y disfrutar de una cita romántica de vez en cuanto es maravilloso. Así, la pareja ha dejado a su pequeño en casa con la abuela (es un suponer, pero nos encanta imaginarnos a Isabel Preysler ejerciendo de canguro), y se han ido de cena íntima.

Tal y como ha compartido el tenista en su cuenta de Instagram con un sugerente “mi cita esta noche”, Ana y él han disfrutado de una velada de lo más romántica en un restaurante ideal. El guapo matrimonio posa abrazado y sonriente en una íntima terraza iluminada tan sólo por pequeños farolillos. Sus inmensas sonrisas y los ojos brillantes de ambos confirman que la atmósfera no puede estar más cargada de amor.

¿Lo mejor? que Ana luce un vestido diseñado por su hermana, Tamara Falcó. La nueva marquesa de Griñón rápidamente le ha recordado al tenista con un simpático comentario que hay que “taggear” (es decir, etiquetar) la ropa que lleva puesta su hermana. Menos mal que ya tenemos a Tammy para descubrir que ella es la encargada del divino modelo que la menor de las Preysler luce como nadie.