Si Oscar Wilde viajara al siglo XXI, quizás sustituiría al protagonista de su novela más célebre, El retrato de Dorian Gray, por algunos de los muchos integrantes de nuestra fauna televisiva, que no renuncian a sentirse jóvenes pese al paso de los años.

¿La prueba? Norma Duval o María Patiño, que estrenaban rostro esta semana, al más puro estilo Renée Zellweger, por obra y gracia del trabajo de los médicos y cirujanos más prestigiosos. En el caso de la vedette, lo lucía en el photocall de los premios de teatro Valle Inclán, que se celebraron la pasada semana.

Norma Duval aparecía sin una sola arruga, con el rostro tan (o más) estirado que la Tigresa del Oriente y con una nariz sospechosamente diferente. No hay constancia de que haya pasado por el quirófano, pero ella en más de una ocasión ha reconocido que acude a hacerse tratamientos faciales a la clínica del doctor Simon Dray, reputado médico estético francés, con clínicas en París, Madrid o Barcelona, autor, junto a su hermano Maurice, de la Técnica de la Corona, un lifting sin cirugía al que han caído rendidas Carla BruniDemi Moore o algunas de las celebridades de nuestro país, entre las que se encuentra Norma Duval.

Quirófano Deluxe

Pero quien ha sucumbido, seguro, a los beneficios de la cirugía es María Patiño. Lo ha hecho en varias ocasiones en el pasado para aumentarse el pecho, hacerse un lifting cervical o una rinoplastia. Y recientemente, tal y como se observa en la última portada de la revista Diez Minutos, ha vuelto a retocarse la nariz en la Clínica Francaise, lo que le ha obligado a estar alejada de los platós por unos días. Ya ha regresado tanto a Socialité como a Sábado Deluxe y el resultado es una nariz algo más fina y con la punta ligeramente más levantada. Sutil.

Quizás respiraba mal, como Letizia. O eso fue lo que adujo Casa Real en 2008 para explicar el cambio nasal de la por entonces princesa Letizia, a la que intervino Antonio de la Fuente.

Y de narices va la cosa, porque es la operación más demandada entre los que se ponen frente a la cámara. Y si no que le pregunten a Elsa Pataky. La mujer de Thor confió en Juan Peñas (como Isabel Preysler) y la cosa le fue bien. Tanto que su nuevo tabique nasal (además de su innegable talento) le abrieron las puertas de Hollywood. Aunque su trayectoria empezara y acabara prácticamente en la película de las serpientes en el avión…

Aunque no siempre sale una contenta y feliz de quirófano. Y por culpa precisamente de la nariz en el caso de Nagore Robles, que tras su operación en Clínicas Diego de León, acudió a un plató para llorar amargamente, ya que, en su opinión, su cara había perdido personalidad. O lo que le ocurrió a Belén Esteban, a la que tras su intervención en 2009, el doctor Tafallas tuvo que volver a operar en una segunda ocasión 2012.

Descolgamiento facial

Y también dos vez ha tenido que ponerse en manos de la medicina estética Carmen Borrego. El pasado año decidía, tras pensárselo mucho, acabar con su complejo y quitarse la papada. Le operó Javier de Benito (el mismo que ha operado desde a Jordi Puyol a miembros de la familia real saudita), pero a los seis meses tenía que volver a retocarse, porque se había producido un descolgamiento del músculo. De ahí el disgusto que se llevó cuando Payasín le dio un tartazo en la cara en Sálvame Okupa.

Ellos también se operan

Pero no sólo a las mujeres les interesa tratar de esquivar el paso del tiempo. María Vaquerizo, en un reciente encuentro con los medios en el acto en el que se convertía en el primer chico pelo Pantene, reconocía que la cosmética y la cirugía “no es patrimonio exclusivo de ellas. A los hombres nos gusta sentirnos guapos. Y el que no lo reconozca es gili*****s. Es muy importante sentirte guapo por dentro, pero después también te gusta verte guapo por fuera. Y nos gusta gustar”.

En su caso, Vaquerizo ha presumido más de una vez de ser creación de Enrique Monereo (al que también ha recurrido su mujer, Alaska). El showman se ha hecho una liposucción, se quitó la papada, las bolsas de debajo de los ojos y las bolas de bichat. Y también se ha estirado la cara. Quería parecerse a David Bowie, ha llegado a reconocer en algún entrevista.

Kiko Matamoros es otro de los “adictos” a la cirugía. Y desde que acabara con sus orejas de soplillo en Clínica Bruselas, se ha hecho prácticamente de todo en la cara. Entre otras cosas, se ha quitado las bolsas de debajo de los ojos o ha rejuvenecido su rostro con el lifting.

La operación de injerto de pelo queda, por razones obvias, totalmente descartada para Matamoros. No obstante, es la intervención favorita de los hombres españoles más famosos. El primero fue el ex ministro José Bono, que volvió a lucir melena cual Sansón gracias al trabajo de la Unidad Médica Serrano, que dirige Mónica Rolando. Tras el boom que se generó, se animaron muchos otros, como Nadal Iker Casillas.

El último ha sido Carlos Lozano, al que actualmente vemos superviviendo en Supervivientes. El doctor Ángel Martín, de Clínica Menorca está detrás de la intervención. Comenzábamos hablando de Dorian Gray y cerramos el artículo haciendo alusión a otra famosa historia (esta vez cinematográfica), la de El curioso caso Benjamin Button, el hombre que cada vez iba siendo más joven. ¿Como nuestros famosos?