El vestido de flecos plateados de Jenna Ortega brilló en el Crosby Street Hotel más que las críticas de ‘Klara and the Sun’.
Un ‘halter’ de abalorios que se comió la alfombra azul de SoHo
La actriz, de 24 años, eligió para la cita neoyorquina un diseño ajustado de cuello halter con bordados y abalorios plateados salpicados de matices amarillos y melocotón. El fleco hacía el resto: movimiento, luz y un brillo casi líquido bajo los focos. La alfombra del Crosby Street Hotel no era roja, era azul, y aun así todos los objetivos apuntaban al mismo sitio.
A los pies, unos salones de punta en tono nude que estiraban la silueta sin robar protagonismo. La melena, negro azabache con reflejos de cobre profundo, se llevó lisa, sin una sola onda, y el maquillaje se mantuvo en la contención habitual: piel luminosa, mirada marcada, labio desnudo. Nada que compitiera con la pedrería.
Conviene detenerse en la elección. Jenna Ortega ha hecho de la estética gótica su firma pública desde ‘Wednesday’, y aquí la traiciona a propósito: menos negro, más metal, más luz. El vestido responde a la lógica de un look de campaña, no al repertorio de una gala de premios, y eso dice mucho de cómo se está vendiendo la película: producto de autor con envoltorio comercial.
Amy Adams, el negro arquitectónico y un par de pendientes que lo firman todo
La otra mitad del cartel llegó con estrategia distinta. Amy Adams, 52 años, optó por un vestido negro de escote off-the-shoulder con puños blancos acampanados, salones de punta y unos pendientes de diamantes amarillos que aportaban la única nota de color del conjunto. Menos riesgo y más autoridad: el negro de archivo nunca falla y deja que la joya hable por él.
Entre ambas, Taika Waititi, 51, con traje burdeos y una sonrisa que desmentía el contexto. El director bromeó con sus dos protagonistas ante la prensa acreditada, con la soltura de quien ya ha decidido no leer más titulares. Cosas del oficio.
Nadie sonríe tanto en una alfombra azul cuando los titulares hablan de desastre; la promoción es un oficio y se ejerce con puntualidad.
Una estrella de tres cabeceras y una gira que no se detiene
Porque el contexto no era amable. La cinta, basada en la novela de Kazuo Ishiguro publicada en 2021, se presentó días atrás en el BFI London Film Festival y desde entonces acumula un 25% de valoraciones negativas en el Tomatometer de Rotten Tomatoes sobre una docena de reseñas. The Telegraph, The Times, y The Guardian le han dado una sola estrella. Peter Bradshaw la calificó de desastre sentimental y laborioso; Variety habló directamente de calamidad.
En pantalla, Ortega interpreta a Klara, una robot diseñada para paliar la soledad que es elegida por una adolescente, Josie (Mia Tharia), con la intermediación de su madre, Chrissie (Amy Adams), en un futuro donde la ingeniería genética ha fracturado a la humanidad en clases estancas. Completan el reparto Steve Buscemi y Natasha Lyonne.
No es la primera vez que un estudio sostiene la gira promocional mientras la crítica firma el acta de defunción. Ocurrió con ‘Cats’ en 2019, con todo el reparto recorriendo alfombras con la misma sonrisa, y volvió a ocurrir con ‘Joker: Folie à Deux’ en 2024, que salió de Venecia camino del desprecio general. La diferencia aquí es la escala del contraste: un estreno de lujo en SoHo el mismo día en que tres cabeceras británicas coinciden en la estrella única.
Hay una lectura industrial que conviene no perder de vista. El talento firma cláusulas de promoción y los estudios compran visibilidad en las semanas previas al lanzamiento; la alfombra no es una fiesta, es un activo contable. Y hay otra lectura más interesante: la de una actriz de 24 años que ha construido su carrera sobre elecciones de riesgo y que ahora comprueba que el prestigio del reparto no blinda el resultado. Amy Adams, con un director de por medio y varias nominaciones al Óscar en su haber, conoce ese trance mejor que nadie.
El calendario dictará el veredicto comercial. ‘Klara and the Sun’ llega a las salas británicas el 23 de octubre y, a partir de ahí, la puntuación dejará de ser una anécdota de festival para convertirse en etiqueta. Si el público responde, la crítica quedará como un capricho de temporada.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: Ortega sostiene la promoción con elegancia y convierte el estilismo en escudo frente al ruido crítico de la película.
- 💎 El detalle de lujo: Los pendientes de diamantes amarillos de Amy Adams, sin firma confirmada, firman el único destello de color del conjunto.
- 🗣️ El entorno cuenta: Cercanos a la producción subrayan que la gira continúa por contrato y por convicción: el 25% en Rotten Tomatoes no detiene una campaña.







