Ellen DeGeneres volvió a sentarse en un plató de televisión después de cuatro años de ausencia. Lo hizo en el sofá de The Graham Norton Show, sin nada que promocionar y con una confesión que ha cruzado el Atlántico en dos direcciones.
Durante casi dos décadas fue la reina de la franja diurna estadounidense, la presentadora que cerraba cada programa con una sonrisa y una máxima: sé amable con los demás. La frase la persigue. Y no por lo que decía.
La velada tuvo algo de arqueología televisiva. En el mismo sofá se sentaban Quentin Tarantino, Colin Farrell y Gemma Chan, tres nombres con estrenos que defender. Ella llegó sin carpeta bajo el brazo.
La frase que Ellen DeGeneres dejó caer en el sofá
«No tengo nada en marcha y echo mucho de menos estar en televisión», admitió. «Echo de menos reírme con los guionistas, con el público. Pienso en hacer cosas aquí».
El «aquí» no es un detalle menor. La presentadora, de 68 años, vive desde 2024 en Inglaterra con su mujer, Portia de Rossi. Su lectura de la industria británica tiene retranca: «Aquí es bastante fácil salir en televisión: tienes un programa de cerámica, uno de costura, y hasta uno sobre gente que ve programas de televisión».
El formato de Graham Norton se construye sobre entrevistas con algo que vender. Sin película, sin serie, sin libro, la presencia de DeGeneres se leyó como una prueba. El público británico no tardó en preguntarse en voz alta por qué estaba allí. No hubo respuesta.
En la televisión británica el perdón no se anuncia: se negocia en directo, y se mide por el sitio que ocupas en el sofá.
Las reacciones fueron del desconcierto a la sospecha: hubo quien describió a la invitada sin aplaudir, sentada en el rincón del plató, y quien preguntó sin rodeos qué hacía en el programa. El clip circuló más por el silencio incómodo que por las respuestas.
Del «sé amable con los demás» al cuartel de instrucción
La cronología importa. En 2020, ex empleados de The Ellen DeGeneres Show describieron un ambiente laboral tóxico, con episodios de racismo, acoso y humillaciones. Se abrió una investigación interna, el programa siguió en antena y en 2021 la presentadora anunció su final. El último episodio se grabó en 2022, tras 19 temporadas.
Según Daily Mail, fuentes próximas a la cómica hablaron de una casa gestionada como un campamento de instrucción, con trampas tendidas al personal y una amabilidad que, dicen, no siempre se aplicaba. Ella lo contó de otro modo a The Hollywood Reporter: «Tengo que confiar en que lo que ocurrió, que fue muy difícil, pasó por alguna razón».
El precedente de 1997 que explica por qué Londres perdona
Conviene rescatar una simetría. Antes de la franja diurna, DeGeneres protagonizó Ellen, la sitcom que puso al primer personaje abierto como cabeza de reparto de una serie estadounidense. Fue en 1997 y el país no lo celebró. «En EE.UU. no les hizo gracia mi personaje ni que saliera del armario, así que verlo celebrado en Londres fue un honor. Que te traten así cuando todo el mundo había terminado contigo fue extraordinario», recordó.
Ahí está la clave. La diferencia entre Hollywood y Londres es que aquí el arrepentimiento cotiza. La televisión británica ha convertido el escándalo en un género más, y sus sofás admiten a cualquiera que se deje preguntar. No es absolución. Es programación.
Lo demás es logística de millonarios. La pareja aterrizó en los Cotswolds tras la reelección de Trump en noviembre de 2024, en una casa de 18 millones de dólares (unos 15,5 millones de euros) que acabó anegada por la tormenta Bert. Poco después se mudaron a otra propiedad a media hora de distancia. Y en noviembre de 2025 compraron una casa en Montecito por 27 millones de dólares, alrededor de 23 millones de euros, según The Mail on Sunday.
Un pie en Inglaterra, otro en California. Y ningún proyecto a la vista. Ese es el dato que desmonta la lectura triunfalista: la suya no es una vuelta, es una aparición.
¿Y después? Nadie lo sabe. Un formato en Reino Unido sería barato, rápido y perfectamente vendible, pero no hay anuncio, ni piloto, ni conversaciones reconocidas. Solo una mujer que dice echar de menos el directo y que ha elegido el plató más amable de Europa para confesarlo. Cosas que pasan en 2026.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: La entrevista reabre el expediente sin resolverlo: instala a DeGeneres en la curiosidad, todavía muy lejos de la rehabilitación.
- 💎 El detalle de lujo: Su casa de Montecito, comprada en noviembre de 2025 por 27 millones de dólares —unos 23 millones de euros—, es hoy su residencia de referencia.
- 🗣️ El entorno cuenta: Fuentes próximas a la pareja no descartan un regreso a Estados Unidos pese a Trump, según publicó The Mail on Sunday.







