Antonio Banderas rompe su alianza con Sohrlin y abandona el proyecto cultural en Málaga

El productor Domingo Sánchez asume en solitario la gestión del espacio, de 8.000 metros cuadrados, y lo resume como 'un cambio societario'. La actividad continúa con la exposición interactiva sobre el Titanic.

Antonio Banderas ha dado un paso al lado en Sohrlin, el espacio cultural que impulsó en Málaga junto al productor Domingo Sánchez. La decisión se materializó este viernes y deja el proyecto en otras manos.

El entorno del actor ha trasladado a EFE que Banderas ‘prefiere centrarse en sus propios horizontes y proyectos’. Un paso al lado, dicen, más profesional que personal.

Quien se queda al mando es Domingo Sánchez, fundador de Merlin Producciones, que continuará al frente de la actividad cultural y formativa del recinto. En declaraciones a SUR, el empresario ha zanjado el asunto con una frase para enmarcar: no ha habido ninguna ruptura, solo un cambio societario. Y ha insistido en el carácter amistoso de la operación.

Lo que ha pasado exactamente con Sohrlin

Sohrlin ocupa unos 8.000 metros cuadrados de una antigua nave industrial en la zona oeste de Málaga. Nació como centro de creación, producción y formación para profesionales de las artes escénicas y audiovisuales: teatro, música, circo, y tecnologías inmersivas bajo el mismo techo, más una escuela especializada en los oficios del espectáculo.

La actividad, eso sí, no se ha detenido. El espacio acaba de inaugurar la exposición interactiva La leyenda del Titanic y mantiene su programación con Sánchez al frente.

Sohrlin nunca se vendió como un proyecto eterno: el propio Banderas lo llamó efímero mucho antes de que nadie preguntara por su salida.

Un ‘amor a primera vista’ que acaba en ‘cambio societario’

La presentación oficial llegó en julio de 2024, y entonces el relato era otro. Banderas describió su entendimiento con Sánchez como un ‘amor a primera vista’ y aseguró que ambos compartían la misma ‘insensatez y locura en la cabeza’.

Las costuras empezaron a verse el pasado abril, cuando el actor habló de ampliar la actividad del Teatro del Soho CaixaBank con un segundo recinto para espectáculos de mayor envergadura. Ese mismo día dejó la frase que hoy suena a profecía: ‘Sohrlin es un espacio efímero y así lo sabíamos desde el principio, porque allí hay un plan parcial de urbanismo y, bueno, lo vamos a utilizar los 2, 3 o 4 años más que nos queden’.

O sea: ninguna sorpresa. Eso sí, una cosa es decirlo en abril y otra firmarlo en octubre.

Dos socios, un teatro sin ánimo de lucro y un adiós con fecha

El mejor precedente para entender este movimiento es el propio Banderas empresario. Su Teatro del Soho CaixaBank, inaugurado en 2019, funciona sin ánimo de lucro y destina los recursos que genera a sostener su actividad y a impulsar nuevos montajes, una filosofía que él mismo ha defendido como apuesta por la libertad creativa por encima de la rentabilidad inmediata. Más contexto sobre su trayectoria, en su ficha de Wikipedia.

Con ese manual en la mano, la salida de Sohrlin se lee menos como una ruptura y más como un divorcio ordenado en un espacio que nació con fecha de caducidad urbanística. Sánchez se queda con el timón, la programación y una exposición recién estrenada; Banderas se queda con su teatro, sus montajes y la coartada perfecta: ‘mis propios horizontes’.

Lo que conviene mirar en las próximas semanas no es el comunicado, sino la letra pequeña: si la escuela de oficios mantiene el ritmo, qué pasa con ese segundo recinto del Soho y si el nombre del actor desaparece del todo de la web de Sohrlin.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Cordial, societario y sin un solo reproche público: el salseo tendrá que buscarse la vida en otro sitio.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Sánchez, que se queda con el mando y una exposición ya funcionando; pierde la foto del tándem en el photocall.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Sin guerra abierta, el próximo titular llegará del segundo recinto del Soho, no de un comunicado cruzado.