La subasta del Pazo de Meirás: los Franco venden 700 lotes privados que la Memoria Histórica quiere frenar

La sala Magna Art Auction expone casi 700 piezas retiradas del pazo antes de la entrega al Estado. La CRMH pide a la Delegación del Gobierno y a la Xunta que inspeccionen los lotes por si alguno es de dominio público.

Casi 700 objetos sacados del Pazo de Meirás salen a subasta el 27 de octubre y la Memoria Histórica pide revisarlos antes.

La sala Magna Art Auction abrió sus puertas esta semana en Madrid con un catálogo que ocupa un almacén entero: muebles, fotografías, cerámicas, porcelanas, y cristales que hasta hace unos meses decoraban el histórico Pazo de Meirás. La puja se celebrará el martes 27 de octubre a partir de las cinco de la tarde, con una duración estimada de tres horas, poco habitual y que da la medida del volumen de piezas y del interés levantado.

El director de la sala, José Miguel Carrillo de Albornoz, será quien lleve el martillo. Ante Europa Press rebajó el asunto con una frase: ‘Son recuerdos. Todo lo importante se ha quedado en el Pazo de Meirás’. Traducido: lo que se vende es memoria doméstica, no patrimonio relevante. La familia Martínez-Bordiú, promotora de la operación, sostiene exactamente lo mismo.

El calendario ayuda a entender el resto. El Tribunal Supremo ratificó en marzo la sentencia de la Audiencia de A Coruña que obligaba a devolver el inmueble al Estado, y en julio la familia acudió por última vez al recinto para retirar centenares de pertenencias repartidas por todas las estancias. Vaciaron la casa antes de la entrega. Ahora venden lo que sacaron.

La Comisión por la Recuperación da Memoria Histórica (CRMH) de A Coruña no lo ve igual. La CRMH pide inspeccionar los lotes antes de la venta. Ya calificó aquella retirada de enseres como ‘expolio’ y ahora ha solicitado formalmente a la Delegación del Gobierno y a la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia que revisen las piezas para comprobar si alguna puede considerarse bien de dominio público.

Entre el recuerdo de familia y el expolio hay una frontera que no la decide el martillo, sino un inventario que nadie ha enseñado todavía.

Lo que la Memoria Histórica quiere revisar antes del 27 de octubre

La petición es concreta y tiene fondo jurídico. La CRMH reclama que se verifique ‘la condición de bienes de dominio público o sujetos a otro régimen legal de tutela y protección’ de cada pieza. Si alguno de esos muebles o papeles formaba parte del patrimonio del inmueble cuando este pasó a manos públicas, no debería poder venderse como objeto privado sin más. La sala, mientras, defiende la legalidad de la operación: son bienes de la familia, retirados con permiso y expuestos con catálogo.

El nudo del asunto no es el precio, es la frontera. Una mesa es una mesa hasta que deja de serlo. Una fotografía familiar es un álbum hasta que se convierte en documento histórico. Sin inspección previa, esa línea la va a trazar el mejor postor, y eso es justo lo que la comisión intenta evitar.

Por qué esta puja se parece demasiado a otras polémicas

Las subastas de objetos vinculados a figuras históricas tienen dos velocidades: el martillo y la política. Aquí la segunda va ganando por goleada. Material de archivo, mobiliario de casas nobiliarias, documentos de época; casi todos los casos comparables han terminado en el mismo sitio, o con una administración comprando lo que no puede expropiar, o con las piezas repartidas entre coleccionistas privados y sin rastro público.

Lo que cambia aquí es el envoltorio. No se vende el recuerdo de un famoso, se vende la vajilla de una casa que se discutió durante años en los tribunales, y eso convierte cada lote en una pequeña declaración de intenciones.

Tres movimientos encadenados dejan poco margen a la inspección: la retirada en julio, el catálogo en octubre y la puja el día 27. Cuando la Xunta y la Delegación del Gobierno se pongan a revisar, el catálogo ya estará impreso y el martillo, caliente.

Revisar 700 lotes no lleva un año, y aclarar cuáles son de dominio público antes de que cambien de manos no perjudica a nadie, salvo a quien prefiere vender primero y discutir después. Lo que hay que mirar estos días no es la puja: es si alguien contesta a esa petición antes del martes.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 6/10. Hay martillo, administración mirando y 700 motivos para el lío, pero sin cadena ni plató que lo amplifique.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la sala, que se lleva la prensa del año; pierde quien creyera que vaciar la casa por la puerta de atrás pasaría desapercibido.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: La Xunta y la Delegación tienen hasta el martes 27 para mover ficha; si callan, el catálogo hablará por ellas.