Paula Echevarría ha soltado en ‘A solas con’ la frase que resume su carrera: ‘No me he dejado nublar por cheques’. Lo ha dicho sin temblarle la voz, en la octava temporada del podcast de Vicky Martín Berrocal, y con esa mezcla de orgullo y cansancio de quien lleva dos décadas escuchando lo mismo.
La actriz asturiana se sentó por fin con la diseñadora, que llevaba tiempo detrás de ella. ‘Hemos tardado, pero yo te dije iré’, confesó nada más arrancar. A partir de ahí, una hora de confesiones sobre el trabajo, el dinero y las críticas que llegaron desde dentro de su propio gremio.
Lo que Paula Echevarría dijo de verdad sobre el dinero y la publicidad
Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que hacer un anuncio te restaba categoría. Ella lo cuenta sin rodeos: ‘Durante unos años, cuando yo empecé a hacer publicidad, los actores no hacían publicidad. Eras menos actriz por hacer ciertas cosas’. Hizo campañas cuando hacer campañas te restaba categoría y nunca pidió permiso por ello.
Mientras media profesión miraba hacia otro lado, Paula acumulaba ficción, televisión, campañas, perfumes, y diseño. ‘Me daba igual, porque si de algo estoy orgullosa es de haber hecho lo que me daba la gana en cada momento’, zanjó. Palabra de actriz que no necesita que nadie le valide el currículum.
El consejo definitivo se lo dio Concha Velasco, con quien trabajó en ‘Velvet’ y a la que recuerda con un cariño que se le nota al hablar: ‘Tú no pierdas nada, cariño, pero si cuanto más haces, más vales’. Concha Velasco le dejó una frase que no ha soltado en veinte años.
Y el tiempo, atención, acabó dándole la razón. ‘Ahora todo el mundo hace de todo; yo intentaba hacer cine, tele, publi y trabajar’, sentenció. El tiempo ha acabado poniendo a cada uno en su sitio, aunque a algunos les haya costado más verlo.
Cuatro años sin ficción y el regreso con ‘A la deriva’
La parte que menos se ha contado de su carrera es la pausa. Estuvo cuatro años sin hacer series de ficción, precisamente la parte de su oficio que más ama, porque un rodaje exige desaparecer de casa durante semanas. ‘Me costó volver a arrancar por eso, porque estaba en un momento vital que necesitaba estar en casa’, admitió. Cuatro años sin rodar ficción por decisión propia y sin necesidad de justificarse ante nadie.
Decir que no a un cheque no le costó dinero: le costó etiquetas, y aun así las cambió todas por hacer lo que le daba la gana.
Durante ese parón siguió activa con campañas, diseño y perfumes, trabajos que le permitían no desaparecer del mapa sin asumir la intensidad de un rodaje largo. Ahora vuelve con ‘A la deriva’, ya estrenada en la parrilla de Atresmedia, y con la sensación de que el hueco que dejó sigue intacto.
Hay más. En la charla también entra su vida personal, y ahí Paula no se esconde: no cambiaría nada de lo vivido. ‘Todo, con la mierda y con todo el brillo, con la parte oscura, la parte clara, lo bueno, lo malo, porque aquí estoy’, dijo. En ese balance entran capítulos duros, del final de su matrimonio con David Bustamante al duelo por la muerte de su padre.
Y remata con una expresión que lo resume todo: ‘Me siento en mi prime, como dice mi hija’. Se define en su mejor momento personal y profesional, con el estreno recién aterrizado y la promoción aún caliente. Quien quiera repasar su filmografía completa la tiene en su ficha de Wikipedia.
Por qué esta entrevista llega en el momento exacto
Se habla mucho de las actrices que reniegan de haber hecho publicidad y muy poco de las que la reivindican como parte del oficio. Paula pertenece al segundo grupo. En un sector que durante años midió el talento por lo que cada uno rechazaba, sostener eso en voz alta sigue siendo un ejercicio de honestidad bastante poco común.
La comparación con su propia generación es inevitable: hoy casi todas tienen podcast, marca, perfume o campaña, exactamente lo que a ella le costó críticas hace una década. La diferencia es que ella lo hizo antes de que fuera rentable en términos de imagen. Llegó primero y pagó el peaje.
Y lo hizo sin el tono de revancha que suele acompañar a este tipo de relatos: no pide perdón, describe. Ahí está la fuerza de la charla con Vicky Martín Berrocal, más interesante por lo que da por sentado que por lo que confiesa. Cuatro años fuera de la ficción no fueron un bache profesional, fueron una decisión, y decirlo sin dramatizar es más valiente que cualquier titular de ruptura.
Queda por ver si la temporada mantiene el nivel y si alguna compañera recoge el guante. De momento, la octava entrega deja una idea clara: el relato de la actriz que hizo lo que quiso ya no necesita defensa, solo altavoz.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. No hay traición ni carpeta, pero una actriz reivindicando su currículum sin pedir perdón siempre da tema.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Paula, que se posiciona sin victimismo; pierde el gremio que medía el talento por lo que cada uno rechazaba.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Otra compañera de generación recogerá el guante en otro podcast antes de que acabe la temporada.







