El vestuario de Cyndi Lauper, cuarenta años de historia pop, sale a subasta en Bonhams el próximo 22 de octubre.
La casa británica ha bautizado la operación como Cyndi Lauper: Suitcase of Memories, una puja en dos entregas que llega en pleno cuadragésimo aniversario de True Colors, el segundo álbum de la artista. A la venta salen piezas que han definido una era: la falda de papel de periódico de la portada de aquel disco, los pijamas de leopardo del vídeo de Girls Just Want to Have Fun y el vestido rojo de cuadros que estrenó en la primera edición de los MTV Video Music Awards, en 1984. ‘Creo que ya es hora de compartir todas estas cosas’, ha declarado la cantante a Vogue.
También se subastan chaquetas, y faldas de la colección primavera 2008 de la firma Alexander McQueen, además de un corsé blanco de la maison Vivienne Westwood procedente de la colección primavera 1996 Les Femmes Ne Connaissent Pas Toute Leur Coquetterie. Todo procede del armario personal de la cantante, ganadora de un Grammy, un Emmy y un Tony.
Detrás de buena parte de esos conjuntos está Laura Wills, fundadora de la tienda neoyorquina Screaming Mimi’s y amiga de Lauper, que cosió, tiñó, y montó los looks de sus primeros años. A ella le debe el sujetador metálico y los abalorios de un vestido que hoy contempla con incredulidad: ‘No puedo creer que fuera yo, pero era yo’.
El armario como autobiografía: corsés que fueron blusas y cadenas de iglesia
Su manera de vestir nunca fue una cuestión de tendencia, sino de construcción y demolición. El corsé dejó de ser una condena y se convirtió en blusa. ‘Un corsé es algo que te ponen alrededor, como los zapatos que deforman los pies’, explicaba, decidida a desmitificarlo sobre el escenario del Madison Square Garden. Añadió cadenas —al tobillo, a la cintura— y, cuando no había presupuesto, las compraba a las señoras de la iglesia que liquidaban sus cadenas de strass.
Las raíces están en casa. Su familia era italiana y trabajaba en el Fashion District de Nueva York: costureras, cortadores y patronistas, entre ellos un tío que terminó diseñando abrigos. Su madre compraba patrones Simplicity y los ajustaban a lo que veían en las revistas. De ahí salieron el vestido del vídeo de ‘Hey Now’, cortado con una tela de sari comprada en Little India, y los sombreros que rescató del techo de una tienda vintage en 1986.
Lauper no vende ropa: vende la prueba física de que una mujer podía vestirse en contra de lo que se esperaba de ella.
Con la edad ha afinado el método, no lo ha abandonado. ‘Voy a ponerme lo que me favorece’, concede, y admite que para las mujeres mayores es más difícil sostener el pulso: ‘No quieres perder tus raíces bohemias’. Su regla es no parecer nunca una persona conservadora, y el motivo es tan físico como estético: no quiere sentir que no puede respirar. Conserva los brazaletes que tintinean al moverse y un espejo de disco en el baño.
Qué vale un armario que ya es memoria colectiva
El precedente más cercano está en Sotheby’s. Elton John subastó en 2024 el contenido de su ático de Atlanta y Freddie Mercury hizo lo propio en 2023 con el de Garden Lodge, su casa londinense. Ambos casos demostraron lo mismo: el mercado del coleccionismo pop vive su mejor década, y la ropa con procedencia documentada ha dejado de ser un capricho de fan para convertirse en activo. La diferencia de Lauper es que ella sí se puso todo: no hay intermediarios, hay una artista que se pintó las piernas con espray en un plató francés para ocupar un solo de guitarra.
Ese relato es también el mayor riesgo de la puja. La moda de archivo cotiza al alza cuando la pieza es reconocible y la historia que la acompaña es irrepetible, y aquí se cumplen ambas condiciones. Bonhams no ha desvelado las estimaciones de salida, algo que en este mercado suele leerse como cautela: no paga lo mismo quien compra un corsé de Westwood que quien compra el corsé de Westwood que Lauper llevó con cadenas al tobillo. La primera sesión abre el 22 de octubre; la segunda aún no tiene fecha confirmada.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: La subasta consagra a Lauper como pionera del maximalismo pop y blinda su lugar en la historia de la moda escénica.
- 💎 El detalle de lujo: Un corsé blanco de Vivienne Westwood primavera 1996 y piezas de McQueen 2008 salen del armario privado de la artista.
- 🗣️ El entorno cuenta: Laura Wills, amiga y estilista de sus primeros años, es la mano que cosió y tiñó buena parte de este archivo.







