Las grandes fortunas inmobiliarias que en 2007 mandaban en España levantaban 865.000 casas al año. Hoy no queda ninguna en los primeros puestos de la lista.
El pelotón lo encabezaba Jesús Ger, dueño de Marina d’Or, con 5.610 millones de euros. Le seguía Román Sanahuja, de Metrovacesa, a 400 millones de distancia, y por detrás desfilaban Enrique Bañuelos (Astroc), Luis Portillo (Inmocaral), Fernando Martín (Martinsa), Manuel Jové (Fadesa) y Joaquín Rivero (Metrovacesa). El menos rico de todos ellos atesoraba 2.560 millones de euros. Para calibrar la escala: Amancio Ortega tenía entonces 15.750 millones y el mismo ránking le atribuye hoy 124.740.
Aquello era el Olimpo del ladrillo. Y se comportaba como tal.
Las inauguraciones con Sophia Loren y la paella de Central Park
El complejo de Marina d’Or cortaba cintas con Sophia Loren como madrina. Bañuelos repartió 20.000 raciones de paella en Central Park con El Gato Montés y Suspiros de España sonando de fondo. La escena, vista hoy, tiene más de comedia involuntaria que de hito empresarial, pero entonces se vendía sola.
De la misma época son las leyendas que rodean a Paco Hernando. Que en las primeras comuniones de sus nietos se servían bocatas de caviar. Que doña Filomena se plantaba en la proa del Clarena, el barco más grande de España, en bata de guatiné, como si aquello fuera el Titanic. Salseo de otra época, con yates en lugar de stories.
Aquel dinero parecía infinito y los tipos de interés, una broma que jamás iba a pasar factura.
Lo cierto es que el Pocero levantó en Seseña una promoción de la que muchos se mofaron y donde hoy se alzan más de 5.000 viviendas. Su hijo asegura que pronto albergarán a 16.000 familias. También prestó su avión privado para traer de Houston a Madrid a Rocío Jurado. Puro exceso, sí, pero con la artista de fondo.
Los números que explican el subidón y el batacazo
En 2006 se visaron 865.561 viviendas nuevas, un 18,6% más que el año anterior. Para comparar: en 2025 fueron 139.016. La vivienda protegida pasó de 95.000 inicios en 2006 a 4.048 en el primer trimestre de 2026, el mejor dato en catorce años, con 5.215 terminadas, un 74,9% más que un año antes. El sector inmobiliario puro movía en 2007 patrimonios por valor de 34.000 millones de euros.
Y con ese dinero llegaron las compras cruzadas.
Cuando los inmobiliarios se comieron entre ellos
Portillo se hizo con Colonial por 3.761 millones y luego compró el 15% de FCC por unos 1.500. Los Sanahuja y Rivero se enzarzaron en un cruce de OPAs hostiles por Metrovacesa que terminó en 2007 con Rivero quedándose Gecina. La jugada más temeraria fue la compra de Fadesa por Martinsa por 4.045 millones de euros, que acabó en 2008 con el mayor concurso de acreedores de la historia de España.
Martín, para muchos, ya había tocado techo en 2006, cuando fue presidente del Real Madrid durante 57 días. Cosas que pasan.
Cuando estalló la burbuja, los intereses de aquellas deudas gigantescas se llevaron por delante a casi todas las compañías. Los bancos pasaron a ser accionistas principales y las cajas de ahorros cargaron con el muerto. De aquel olimpo ya no queda nadie en los primeros puestos: ni Rivero, ni Portillo, ni Santamaría, ni Ruiz Casado, ni el Pocero, ni Sandokán.
Jesús Ger sigue construyendo viviendas, como otros compañeros de caída expulsados del ránking. La trayectoria de Paco Hernando, el Pocero acabó en manos de un fondo que compró su deuda en 2019, y hoy el complejo pertenece a Grupo Fuertes. Ninguno quiere hablar de la situación actual. Se entiende.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 6/10. Nostalgia de lujo con final agridulce: no hay portada, pero la caída es de época.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana quien descubre que el Pocero tenía razón con Seseña; pierde un ránking que ya no reconoce a ninguno de aquellos nombres.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Volverán los documentales sobre la burbuja y algún hijo contará más. El ladrillo vende, aunque sea en pasado.







