El estilo de Lamine Yamal ya se analiza con el mismo detenimiento que un regate en el minuto noventa. Y no lo dice esta redacción.
Lo dice Ángel Antonio Herrera, colaborador de Diez Minutos y uno de los cronistas que mejor lee la coreografía pública de los famosos. En su último análisis pone el foco en algo que llevamos meses viendo sin nombrarlo: la llegada de los futbolistas a la concentración se ha convertido en un desfile con alfombra imaginaria.
‘Las concentraciones de los futbolistas ya no son solo eso, porque incluyen un desfile’, escribe. Y razón no le falta. Basta repasar cualquier llegada a Las Rozas: bolsos, gafas, joyas, y una puesta en escena que parece improvisada pero está milimétricamente estudiada.
Ahí entra él. Herrera lo tiene claro con Lamine Yamal: ‘es ya futbolista, y tendencia’. El jugador ha pasado de promesa a fenómeno, y su armario ha seguido exactamente el mismo camino.
El regate empieza ya en el armario, y esa frase resume toda una era. El cronista lo describe con cuatro adjetivos: ‘viste ancho, joven, carísimo y callejero’. Traducción: prendas amplias, moda urbana y detalles de lujo. Y un gesto que lo cambia todo: lleva bolsos. ‘Lleva los bolsos con esa naturalidad con que otros, no hace tanto, llevaban solo los auriculares’, apunta.
El caso de Borja Iglesias es otro. ‘Pertenece a otra escuela del mismo fenómeno’, señala el periodista. Su fórmula: ‘vaquero ancho, camiseta, deportivas, boina y barba’. El resultado, dice, es el de ‘un delantero sacado de un gran grupo indie’.
El traje de boda murió y el chándal dejó de ser uniforme de diario. Hoy el escaparate empieza en el aparcamiento.
Se acabó el futbolista de dos casillas
‘Se acabó aquel futbolista con traje de boda y chándal para el resto del calendario’, asegura Herrera. La frase resume el cambio de era. Durante décadas el armario del jugador tenía dos casillas y nada más. Ahora tiene tantas como futbolistas.
La clave, según el cronista, es la libertad y no el presupuesto. Los futbolistas son hoy modelos de una masculinidad más libre, y de ahí que cada uno construya su imagen sin ajustarse a un único molde. ‘Llevan bolso, o boina, sin que nadie pida que venga el árbitro a verlo’, remata con ironía.
Cruyff, Beckham y el escaparate que nunca se apaga
Herrera recuerda que esto no es nuevo. ‘Quizá el fútbol siempre fue moda’, apunta. Johan Cruyff ‘inventó la melena’. David Beckham popularizó los tatuajes entre los jugadores. Cristiano Ronaldo y ‘los abdominales de titán’ convirtieron su físico en marca personal. Cada época tuvo su manual, solo que antes se escribía sin querer.
El cierre del análisis es el más afilado: ‘los de hoy practican también el fútbol del escaparatismo’. Y ahí Lamine Yamal juega en casa, porque su imagen llega a millones de personas antes de que ruede el balón.
Lectura propia: el fútbol ya no se juega solo en el campo
Herrera no descubre nada que no supiéramos, pero lo ordena. Y ordenarlo importa. Durante años, el estilo de un futbolista se juzgaba con la misma severidad con que se juzgaba un penalti fallado: si salía del traje o del chándal, había tema. Hoy esa rigidez se ha caído y el resultado es un catálogo mucho más rico, con nombres que van de la calle a la pasarela sin pedir permiso.
Conviene mirar el contexto. Cuando Cruyff impuso la melena, el gesto parecía una provocación. Cuando Beckham llenó el cuerpo de tinta, medio vestuario lo copió en dos temporadas. La diferencia con Lamine Yamal es la velocidad: su look no espera al lunes para viralizarse, funciona en directo. La camiseta que se pone un viernes por la mañana ya está agotada el sábado.
Ahí está el negocio. Y ahí está también la trampa. Porque cuando todos quieren firmar el mismo contrato de imagen, el riesgo es que la supuesta espontaneidad se vuelva uniforme. La gracia de este nuevo futbolista de pasarela es que, de momento, cada uno lleva su propio guion. Habrá que ver cuánto dura.
Lo que está claro es que la próxima concentración volverá a ser un desfile, y esta vez con más cámaras que nunca. Cosas de la época.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Sin traiciones ni carpetas, pero el armario da más titulares que algún fichaje.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Lamine Yamal, que multiplica su marca sin tocar el balón; pierde el traje de boda, jubilado para siempre.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: La habrá en forma de contrato: alguna firma querrá fichar al próximo futbolista-estilista que despunte.







