Adriana Abascal ha confirmado en ¡Hola! lo que su penúltimo novio, Filiberto de Saboya, se encargó de desmentir hace unas semanas.
La revista publica esta semana las imágenes y el relato que la modelo mexicana, instalada en la primera fila del papel cuché español desde hace tres décadas, ha decidido dar. Según recoge la sección LOC de El Mundo, la confirmación llega después de que el aristócrata italiano negara el vínculo en público. Un movimiento que, en el idioma de la prensa rosa, se traduce así: alguien ha decidido contar su versión antes que el otro.
Porque aquí no hay una sola versión. Hay dos. Y las dos son del mismo protagonista.
Lo que Adriana cuenta ahora y lo que Filiberto negaba antes
La exclusiva de ¡Hola! pone fecha y contexto a un romance que, según la columna de El Mundo, ya no existía. El texto va más allá del posado: sostiene que la pareja rompió hace un año y que, mientras en España se sugería que la relación seguía viva, en Italia se comentaba justo lo contrario, que acababan de separarse.
Traducido: tres relatos distintos para un mismo par de teléfonos. Nada nuevo bajo el sol del papel cuché, aunque conviene señalarlo. La contradicción no es del periodista, es del protagonista.
En el corazón de siempre la verdad no se publica: se negocia. Y casi nunca la cobra la misma parte dos veces.
Los Saboya, una dinastía con historial de versiones encontradas
Conviene recordar de dónde viene el apellido. La casa de Saboya reinó en Italia hasta 1946 y dejó un trono español de apenas tres años, el de Amadeo I, entre 1870 y 1873. Un reinado breve, accidentado, y con final abrupto.
De aquel episodio la crónica rosa ha heredado un personaje recurrente: el Saboya que llega, promete y se marcha dejando titulares. La columna de El Mundo lo explota con gusto, mezclando el trono del siglo XIX con el salseo del XXI. Y el resultado, como mínimo, entretiene.
Por qué este ida y vuelta es el guion de siempre
Aquí toca tomar distancia. El esquema —una confirma, el otro niega, los dos matizan después— es el mismo que hemos visto en decenas de confirmaciones y desmentidos de la última década. No es un accidente. Es estrategia. Confirmar cuando interesa y desmentir cuando aprieta es la coreografía habitual de quien vive de que se hable de él sin querer contar nada.
La diferencia, esta vez, es que el desmentido se hizo en dos países con dos versiones distintas. En España, una cosa; en Italia, la contraria. El lector atento lo entiende: no había una versión, había una conveniencia por mercado.
Adriana Abascal juega con ventaja: lleva tres décadas en este oficio, conoce el mecanismo y sabe cuándo conviene abrir la puerta de casa para que una revista la fotografíe. Su biografía pública, por si alguien necesita el contexto, está en su ficha de Wikipedia. Si ha decidido confirmar algo que él mismo había negado, es porque el relato le favorece ahora más que el silencio.
Así funciona esto. Lo único que falta por saber es si el próximo capítulo llega por exclusiva, por comunicado o por una tercera versión desde Milán. Cualquiera de las tres es posible. Ninguna sería sorprendente.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 6/10. Un desmentido a dos bandas, una confirmación a todo color y una ruptura que quizá tiene un año.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana ¡Hola!, que se lleva la exclusiva. Pierde Filiberto, pillado con dos versiones distintas según el país.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Si el italiano responde, será en Italia y con abogado. Si calla, la próxima portada la firma ella sola.







