Mónica Cruz reivindica a Penélope Cruz: «El talento sin trabajo se pierde por el camino»

La actriz y bailarina elogió a su hermana en un acto en la Embajada de Italia, donde Joaquín Cortés recibió la Orden de la Estrella. Y aprovechó para recordar los siete años que bailó con él.

Mónica Cruz ha reivindicado a su hermana Penélope en un acto privado en Madrid. Y lo ha hecho con una frase que no admite réplica: sin trabajo, el talento se pierde por el camino. La sentencia iba por la actriz de ‘La bola negra’, aunque bien podría colgarse en la pared de cualquier escuela de interpretación.

El acto, la insignia y la frase de la noche

Todo ocurrió el 24 de septiembre en la Embajada de Italia en Madrid. Joaquín Cortés, uno de los bailaores flamencos más internacionales, recibió de manos del embajador Giuseppe Buccino Grimaldi la insignia de Oficial de la Orden de la Estrella de Italia, un reconocimiento a su papel en la difusión del flamenco y a su vínculo artístico con el país transalpino. Entre los invitados, nombres de peso: Telma Ortiz, hermana de la reina Letizia; Juan Peña y su mujer, Sonia; y una Mónica Cruz que conoce al homenajeado mejor que casi nadie.

Porque Mónica bailó con Joaquín Cortés más de siete años, una etapa que marcó su carrera y de la que sigue hablando con devoción. De ahí, precisamente, salió la reflexión que estos días copa titulares. ‘Es una trabajadora nata, y para mí tener esa referencia de mi hermana mayor tan luchadora también me ha enseñado un montón’, dijo sobre Penélope. Su conclusión fue redonda: el don sin esfuerzo se evapora.

Ahí queda eso.

Siete años de estadios, Copacabana y Armani

Mónica no escondió el peso de Cortés en su carrera. ‘Joaquín es la persona más importante de mi vida porque comencé con él y él me dio todo lo que ha venido después’, confesó. Un agradecimiento de los que se dicen poco en alto. Sin guion.

Recordó también cómo era trabajar a sus órdenes. ‘Muy estricto’, admitió, aunque a ella le encantaba: ‘Era muy disciplinado y el baile es eso también’. Y confesó el vértigo de aquellos años: estadios de fútbol para 10.000 personas, Copacabana, la playa, y vestuario firmado por Armani. ‘¿Qué está pasando aquí?’, se preguntaba entonces.

El talento abre puertas, pero es la disciplina la que decide cuánto tiempo te quedas dentro. Las hermanas Cruz lo saben desde el primer ensayo.

Dos hermanas y un mismo manual

La escena tiene su miga. Mónica lleva años en un segundo plano que nunca ha vivido como derrota, mientras Penélope —la mayor— acumula premios con un método que su hermana describe igual que un entrenador describiría a su pupila: talento, sí, pero sobre todo kilómetros. En el Festival de San Sebastián, una de las actrices españolas con más proyección internacional volvió a ser el centro de todas las miradas con ‘La bola negra’. Mónica lo celebró con esa mezcla de orgullo fraternal y honestidad que la caracteriza.

Es un discurso que conecta con la vieja escuela de las sagas familiares españolas: el talento como punto de partida, no como destino. Ahí están los Cruz, los que crecieron entre cámaras y aprendieron pronto que el apellido abre puertas pero no las sostiene abiertas. La reivindicación de Mónica no es solo un elogio a su hermana; es un pequeño manifiesto sobre el oficio, sobre los años de trabajo que nadie ve. Cosas de familia.

Y no, Antonella no parece dispuesta a seguir sus pasos. La hija de Mónica, que ya tiene 13 años, está ‘con el vóley como loca’, según contó su madre. Ni cine ni baile, por ahora. Habrá que ver si el tiempo —y el talento— dicen otra cosa.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Aquí no hay traición ni carpeta, solo una hermana presumiendo de la otra. Sano, casi sospechoso.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Penélope, que tiene embajadora de lujo gratis; pierde quien esperaba un dardo entre hermanas.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Penélope responderá con un gesto mínimo, como siempre. Portada segura cuando coincidan en algún photocall.