Raphael ha vivido su gran noche. El estreno mundial de ‘Aquel’, su serie de Netflix, se ha celebrado en los Cines Callao de Madrid y el cantante no ha estado solo.
A su lado, su mujer, Natalia Figueroa; sus tres hijos, Alejandra, Manuel, y Jacobo Martos; y dos de sus nietos, Carlos y Manuela. Cinco décadas de carrera resumidas en una alfombra roja y una foto de familia que, esta vez, no necesita pose.
Lo que se vio en los Cines Callao
La serie llega a Netflix el próximo 9 de octubre y recorre más de medio siglo de trayectoria. Tiene, además, un detalle que la hace doblemente familiar: Jacobo Martos, el hijo del artista, figura como productor asociado.
El calendario no perdona: Raphael tiene pendiente una gira por América que arranca el 3 de octubre. Primero el homenaje en casa, después el escenario.
Porque de eso va ‘Aquel’, de un artista que nunca ha dejado de subirse a un escenario. Y, también, de un hombre que antes de llenar teatros fue un niño con una idea fija en la cabeza.
Antes de los grandes teatros hubo una carpa de barrio, un niño colado en todas las funciones y una decisión que ya no tuvo vuelta atrás.
La frase que lo empezó todo
‘Yo ese día decidí que iba a ser de los que estaban arriba, no de los que estábamos abajo viendo la función’. Lo contó Raphael en 2018, al recibir el título de Hijo Adoptivo de Madrid, y la frase resume mejor que cualquier biografía lo que ha sido su vida.
El episodio ocurrió en Cuatro Caminos. Volvía a casa cuando vio una gran carpa donde se representaba ‘La vida es sueño’ en un teatro portátil. Entró gratis, como tantas otras veces, y aquel día no solo vio una función: tomó una decisión. ‘No es que hubiera nacido artista, es que iba a ser artista’, añadió después.
Antes de todo eso estaba ‘Falín’, como le llamaban en casa. Nació en Linares (Jaén), pero sus primeros recuerdos son de Madrid: sus padres se mudaron cuando él tenía nueve meses. A los cuatro años ya cantaba en el coro de una iglesia cercana y acabó de solista de voz primera.
El nombre artístico tiene su propia historia. Su primera grabación fue en los estudios de Philips. Le llamó la atención que Philips se leyera ‘Filips’ y preguntó por qué. La respuesta, que el grupo ‘ph’ suena como una efe en muchos idiomas, le bastó: si Philips sonaba internacional, Raphael también podía.
Sus padres no lo entendieron siempre. No les gustaba que volviera a las dos de la mañana de tanto teatro. ‘Hubo más de una bofetada’, admitió. Pero no se pusieron en contra. ‘Lo que más he agradecido a mis padres es que me dejaron hacer’, dijo.
Cosas de otra época.
El biopic que llega en el mejor momento
Las series musicales han encontrado en las plataformas un filón que no siempre sale bien. Por cada biografía que funciona hay tres que se quedan en un catálogo de anécdotas sin alma. ‘Aquel’ parte con ventaja: no es una reconstrucción ajena, sino un relato con la familia dentro y con el propio protagonista supervisando el guion de su vida.
Hay un precedente que conviene mirar. Cuando una figura tan longeva como la de Linares abre su archivo, lo habitual es que salga una versión edulcorada. Aquí, en cambio, la frase sobre estar ‘arriba’ y las bofetadas de vuelta a casa apuntan a lo contrario: a un retrato con luces y con sombras. Eso es justo lo que un documental así necesita para no quedarse en homenaje de gala.
El calendario, además, juega a favor. El estreno mundial pone a Madrid en el mapa y la gira americana mantiene al cantante en activo justo cuando la serie aterriza. Habrá que ver si el público joven, que descubre a Raphael sin haberle visto en directo, conecta con el niño que se colaba en los teatros. Más contexto sobre su trayectoria en su entrada de Wikipedia.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Aquí no hay guerra, hay homenaje: el drama justo de un niño al que no dejaban volver tarde.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Raphael, que convierte su vida en serie con la familia dentro; pierde quien esperaba un biopic edulcorado.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: El 9 de octubre, cuando ‘Aquel’ aterrice en Netflix, tocará medir audiencias y ver si el público joven muerde.







