Simone Biles relata el robo en su casa de Chicago: tres hombres enmascarados y un Porsche sustraído

Biles contó el episodio en TikTok sin dramatismo y, entre las consecuencias, incorporó un dóberman a la familia. El Porsche sustraído ya ha sido recuperado, según su propio relato.

Simone Biles ha relatado el robo que sufrió en su casa de Chicago: tres enmascarados se llevaron su Porsche del garaje.

Tres enmascarados, un Porsche GTS y una casa de Chicago vacía

El relato llegó en un vídeo publicado el pasado 21 de septiembre en su cuenta de TikTok, donde la gimnasta más condecorada de la historia olímpica explicó el episodio con una serenidad desconcertante: ‘Durante nuestros últimos meses en Chicago, tres hombres enmascarados vinieron a nuestra casa y se llevaron mi Porsche, se llevaron el GTS’.

Ni ella ni su marido, Jonathan Owens, con quien se casó en 2023, se encontraban en la vivienda. El asalto pilló la casa vacía y a sus dueños lejos. El coche, eso sí, ha aparecido: la propia gimnasta confirmó que el vehículo había sido recuperado.

Las consecuencias se notaron primero en la rutina doméstica. La pareja decidió ampliar la familia con un dóberman de presencia imponente y función disuasoria evidente: ‘Esa es una de las razones por las que también tenemos nuestro dóberman’, explicó. Disuasión de cuatro patas.

La segunda decisión fue más prosaica: buscar coche nuevo. Y ahí el relato se convierte en un pequeño tratado de lujo sobre ruedas. El primer candidato fue un Audi RSQ8, presentado por el comercial con un argumento imbatible, mismo motor y la mitad del precio. Biles respondió con un ‘vale, apuesta’ que se desinfló al volante. El Audi RSQ8 quedó descartado por carácter, no por precio: ‘Lo probé y pensé que este coche era muy musculoso. No me gustaba cómo conducía’.

Hay robos que se miden por lo que se llevan y otros por lo que obligan a reconstruir: una casa, un perro, un garaje entero.

En el concesionario de Porsche encontró la respuesta: un Cayenne GTS, un todoterreno deportivo de altas prestaciones que en Europa parte ya de las seis cifras. El Cayenne GTS fue el coche que la convenció: ‘Y nena, cuando encendieron eso, estaba vendida’, contó. La parada prevista en Lamborghini quedó suspendida. ‘Nunca llegamos a Lambo.’

El garaje, el dóberman y la serie de telerrealidad que Biles se debe a sí misma

La gimnasta ha dejado claro que el asunto tiene más capítulos: ‘Si queréis saberlo, haré un story time sobre eso’. Y ha añadido, medio en broma medio en serio, que su vida daría para un formato televisivo: ‘Siento que necesito un programa de telerrealidad. Las cosas que me pasan son una absoluta locura, y sería muy fácil para los productores grabar de forma regular’.

Hay, sin embargo, una zona opaca. No hay información pública sobre la investigación, sobre si hubo denuncia o sobre el paradero de los tres hombres. La versión disponible es la suya: la de una víctima que ha elegido contar el episodio con sentido del humor y una lista de la compra muy concreta. Por ahora.

Por qué el robo a Simone Biles dice más de la fama que del Porsche

Conviene matizar una cosa: el interés del episodio no está en el coche, sino en lo que revela sobre la vida de una deportista que, a sus 29 años, ha convertido su nombre en una marca global con ramificaciones en la moda, la televisión y el patrocinio deportivo.

En Estados Unidos, el goteo de asaltos a viviendas de deportistas, músicos y actores ha dejado de ser una anécdota para convertirse en un patrón reconocible: bandas que actúan sobre casas vacías, vehículos de alta gama como objetivo preferente y un conocimiento previo de las rutinas de los propietarios que rara vez se improvisa. La lectura es incómoda, pero es la correcta: la fama convierte un domicilio en un escaparate, y el escaparate no cierra nunca. Ahí, el perro y la alarma valen tanto como la caja fuerte.

El caso de Biles se distingue en un punto. No hay comunicado de despacho, ni litigio, ni relato judicial: hay una mujer contando en TikTok que le robaron el coche y, acto seguido, describiendo el proceso de compra del siguiente. Esa naturalidad, con el ‘vale, apuesta’ del concesionario y la broma sobre su propia vida, dice más del personaje que cualquier declaración preparada por un equipo de comunicación.

Queda pendiente el story time que ha prometido. Cuando llegue, será el único documento público de un asalto del que hoy solo conocemos su versión, la de una víctima que ha decidido no convertirse en un personaje trágico. Quien espere un drama encontrará, probablemente, otra historia de consumo, de decisiones domésticas y de una mujer que sabe exactamente qué coche quiere conducir.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: Biles sale reforzada: relata el asalto sin victimismo y convierte un episodio desagradable en una conversación sobre seguridad doméstica.
  • 💎 El detalle de lujo: El Cayenne GTS que la convenció y el Lamborghini que nunca llegó a pisar dibujan un garaje de seis cifras recompuesto en semanas.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Ella misma lo ha insinuado: las cosas que le pasan darían para un programa de telerrealidad y para un ‘story time’ aún pendiente.