Nicole Kidman, tras el divorcio: su era más libre y excéntrica según Vogue

La publicación reinterpreta la separación de la actriz y Keith Urban como el punto de partida de una reinvención creativa. Vogue España apunta que la australiana ha pasado de la perfección al riesgo, de Troye Sivan a Babygirl.

Nicole Kidman ha girado su relato público. Según Vogue España, la actriz entra en su era más libre y excéntrica precisamente tras la ruptura con Keith Urban.

No hay aquí comunicado oficial ni cifras de acuerdo, sino una lectura de fondo que la publicación ha convertido en pieza de portada. La tesis es clara: la distancia que la actriz imponía en los años noventa se ha convertido en magnetismo. Su separación del cantante country no es un detalle menor: Vogue España apunta que el matrimonio llevaba tiempo mostrando signos de desgaste y que el entorno de la actriz hablaba, en privado, de una crisis de madurez por parte de él.

La nueva Nicole no esconde las grietas. Al contrario.

El divorcio como bisagra: de la perfección al alivio

La publicación traza un paralelismo con otra ruptura, la de Tom Cruise, que también precedió a un salto creativo. Entonces llegaron Moulin Rouge y Las Horas, y con ellas el Oscar. Ahora, el cambio tiene un componente adicional: de de una actriz que parecía inalcanzable ha pasado a resultar, en palabras de la revista, ‘fascinante’ por lo imperfecto.

La pérdida de su madre en 2024 y su formación como doula de final de vida añaden peso: no es solo una estrella que se divorcia, es una mujer que ha decidido mirar de frente los finales.

La liberación no llega con la firma del divorcio, sino con la decisión de dejar de sostener una imagen perfecta.

De Troye Sivan a Babygirl: la excentricidad como método

Vogue España cita dos gestos recientes. En agosto, Nicole apareció en el videoclip de She’s the Best, de Troye Sivan. Su participación no fue un cameo convencional: se dejó caer con esa mezcla de diva y conspiración pop que Sivan cultiva junto a Charli XCX. Después está Babygirl, el filme que la crítica ha tratado como provocación deliberada.

Ninguna de las dos piezas es un capricho. Ambas revelan que Kidman ha cruzado un umbral: prefiere el riesgo al pedestal. La lectura del artículo es directa: la perfección ya no es un activo, es una losa.

El patrón de Hollywood: reiniciarse después del matrimonio

Hollywood conoce bien este arco. Nicole Kidman lo protagonizó tras su divorcio de Tom Cruise y ahora lo repite con menos inocencia y más conciencia. La diferencia es que, a finales de los noventa, su reinvención se leyó como una prueba de talento; en 2026, se lee como una declaración de soberanía.

El precedente importa. Las grandes estrellas no suelen abandonar el pedestal por voluntad propia; suelen caer y luego reconstruirse. Kidman ha invertido el orden: ha elegido el contrato con Babygirl, el cameo en el clip de Sivan y la franqueza sobre su enamoramiento con Cruise como si fueran piezas de una misma colección. No pide permiso. Tampoco se justifica.

La alfombra roja junto a Jeff Bezos y su mujer, según relata Vogue España, resumió el cambio: toda la atención se concentró en Nicole, y no por el estilismo ni por el brillo. Fue una cuestión de peso simbólico, de esa gravitas que solo se consigue habiendo fracasado, perdido y vuelto a empezar.

La actriz, mientras tanto, sigue rodando. La próxima cita para medir el efecto de esta era será la temporada de premios, donde Babygirl aspira a mantenerse en la conversación.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: El divorcio consolida su giro de diva distante a mujer soberana y refuerza la narrativa de reinvención creativa.
  • 💎 El detalle de lujo: No hay joya ni firma: el lujo es la libertad de elegir proyectos como Babygirl sin pedir permiso.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Vogue España lee el movimiento como una liberación; Hollywood lo observa con respeto y cierta fascinación.