Bertín Osborne destapa las secuelas de su vasectomía: «Coges un tamaño que qué alegría»

Bertín Osborne ha pasado por Y ahora Sonsoles y ha contado, por fin, las secuelas de su vasectomía. El cantante, de 71 años, no ha evitado ni el dolor ni las bromas.

Bertín Osborne ha pasado por Y ahora Sonsoles y ha contado, por fin, las secuelas de su vasectomía. El cantante, de 71 años, no ha evitado ni el dolor ni las bromas.

La confesión que no esperaba ni Sonsoles

La confesión más surrealista llegó al recordar el postoperatorio: ‘Cuando me caparon, no sé por qué, cuando iba a hacer pipí, apuntaba a la izquierda y me salía para la derecha’. El problema se prolongó entre cuatro y cinco meses y le obligó a hacerlo sentado.

El dolor también fue real. ‘Dicen que no duele, pero es mentira’, soltó. Lo compara con dos puñetazos y con una inflamación de las que no pasan desapercibidas. Ahí llegó su frase: ‘Coges un tamaño que qué alegría’. Su médico le contestó que no se iba a quedar así.

Más allá del show, la vasectomía es un método anticonceptivo permanente. Consiste en cortar o bloquear los conductos deferentes y no afecta ni a la testosterona ni, en condiciones normales, a la erección o al orgasmo.

Séptimo hijo, hijas insistentes y una decisión firme

La decisión llegó después de ser padre por séptima vez. David, el hijo en común con Gabriela Guillén, nació en diciembre de 2023, cuando Bertín tenía 69 años. Aquella paternidad no entraba en en sus planes y disparó el ruido mediático.

En septiembre de 2025 cerró la puerta a más hijos. Sus tres hijas mayores, Alejandra, Eugenia y Claudia, fruto de su matrimonio con Sandra Domecq, insistieron mucho. ‘No veas la persecución a la que me tenían sometido las niñas’, contó entre risas. Y resumió la operación con otra frase: ‘Me he cortado la coleta’.

Lo de Bertín no es una confesión médica: es otro capítulo de su humor sin filtro, ese que convierte un postoperatorio en monólogo.

La entrevista no se quedó solo en la vasectomía. Bertín también ha hablado de sus problemas respiratorios tras la Covid y varias neumonías. ‘He estado muy chungo’, reconoce. Hoy asegura que está perfecto y ha vuelto a los escenarios.

El humor como escudo: por qué Bertín no necesita buscar titulares

No es la primera vez que Bertín convierte su intimidad en espectáculo. Durante años, su franja de ‘Mi casa es la tuya’ vivió de ese mismo registro: el señor que recibe en casa, pregunta y acaba contando lo suyo sin filtro. Ahora, en un plató vespertino, no ha necesitado guion: ha convertido una intervención quirúrgica en una anécdota de sobremesa. Eso explica por qué sigue generando titulares con 71 años.

La jugada tiene truco y Bertín lo domina: contar lo incómodo con la sonrisa justa para no quedar como quejica y, de paso, quitar hierro a la operación. Funciona porque al público le apetece refugiarse en personajes sin filtro. Eso sí, el fondo es serio: una vasectomía duele, tiene postoperatorio y no conviene frivolizar. Si algo demuestra este episodio es que Bertín prefiere ser el rey del chascarrillo antes que el paciente modélico.

La próxima portada, con casi total seguridad, vendrá del entorno de Gabriela Guillén o de alguna de sus hijas mayores. Ellas ya le convencieron para pasar por quirófano. Ahora, el siguiente capítulo es ver si alguna suelta su propia versión, con la misma naturalidad o con un zasca. Eso, en este tablero, no tarda en aparecer.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 5/10. No hay crisis, pero sí confesión de las que dejan el plató con la ceja levantada.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Bertín, que se lleva el titular con humor. Pierde la solemnidad: una vasectomía acaba convertida en chascarrillo.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Semana o dos: las hijas o Gabriela Guillén reaparecerán en una revista.