Elon Musk ha vuelto a situarse en el centro del huracán familiar, y esta vez la acusación llega con nombre propio.
El documental Musk, dirigido por el cineasta Alex Gibney, incluye a la primera esposa del magnate, Justine Musk. La pareja estuvo casada entre 2000 y 2008 y comparte seis hijos, entre ellos Nevada, fallecido poco después de nacer en 2002. La participación de Justine convierte la cinta en un ajuste de cuentas íntimo y no solo en un retrato empresarial.
La acusación de Justine Musk: ‘criadoras’ intercambiables y una dinámica de ‘alfa’
Según la agencia AFP, que ha revisado el documental, la escritora asegura que Elon llama a las madres de sus 14 hijos breeders, un término que en español puede traducirse como criadoras. Justine sostiene que para él esas mujeres son intercambiables y que durante el primer baile de su boda le dijo que él era el alpha de la relación.
La autora de literatura fantástica también confiesa que el matrimonio le enseñó el significado de gaslighting. Se refiere a la manipulación psicológica que hace dudar a la otra persona de su propia percepción. La declaración no es un ataque genérico: llega avalada por años de episodios públicos y silencios familiares.
La respuesta de Musk en X y el historial de proclamas sobre natalidad
El filme se estrena el 16 de octubre, y este 9 de septiembre el fundador de Tesla y SpaceX ya ha reaccionado. En un mensaje publicado en X, Musk define el proyecto como un hit piece that misses (un reportaje tendencioso que no da en el clavo) y asegura que comete el pecado fatal de ser aburrido durante cuatro horas. E! News ha contactado con Tesla para recabar comentarios sin obtener respuesta por el momento.
El retrato de Gibney no se sostiene solo en la vida empresarial de Musk, lo hace distinta la suma de voces femeninas que lo conocieron de cerca.
La afición de Musk por la procreación no es nueva. Musk ya escribió en X que intentaba ayudar contra la crisis con la caída de la natalidad presentada como el mayor peligro para la civilización. Antes de recibir a su hija con Ashley, le habría enviado un mensaje en el que decía querer una legión de niños antes de la guerra civil.
Las relaciones con los distintos hijos también difieren. Desde que su hija Vivian Wilson se declaró transgénero en 2020, Musk está completamente distanciado de ella. En una entrevista con Teen Vogue en marzo de 2025, la joven de 22 años aseguró no tener espacio para importarle su padre y lo definió como un pathetic man-child, un hombre-niño patético.
El precedente de los retratos incómodos sobre magnates tecnológicos
No es la primera vez que Alex Gibney pone el foco en figuras que se mueven entre la genialidad y la sospecha. Su filmografía incluye trabajos sobre Enron, Elizabeth Holmes y la Cienciología, siempre con una mirada que prioriza los documentos y los testimonios sobre la hagiografía. En ese sentido, el documental Musk encaja en una tradición de retratos que desinflan el relato oficial del fundador visionario.
La diferencia la marca el peso de las voces femeninas. Justine Musk no es una exempleada ni una analista: es la madre de seis de los hijos y conoce la intimidad de la casa. Esa cercanía convierte sus palabras en algo más que una anécdota. Y la irritada respuesta del magnate en X, que ataca la duración y el tono pero no niega la cita, refuerza la sensación de que el golpe ha dolido.
El estreno del 16 de octubre medirá el alcance de ese impacto. Hasta entonces, el retrato de Gibney se moverá entre la expectación de los inversores, la curiosidad de la prensa, y la incomodidad de un imperio acostumbrado a controlar su propia narrativa.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: El documental pone contra las cuerdas la narrativa del visionario excéntrico y devuelve al primer plano la dimensión más privada de Musk.
- 💎 El detalle de lujo: La cinta de Alex Gibney, cineasta de prestigio premiado, convierte un rodaje documental en el objeto de deseo y pugna mediática del otoño.
- 🗣️ El entorno cuenta: La escueta respuesta en X sugiere que la acusación ha tocado un punto sensible del ecosistema Musk.







