Josep Cusí, uno de los grandes amigos del rey Juan Carlos I, ha fallecido este miércoles 19 de agosto en Barcelona a los 92 años. El armador, deportista y empresario mantenía desde hacía décadas una relación de profunda amistad con el monarca emérito, con quien compartió su pasión por el mar, las regatas y la navegación.
1Muere un íntimo amigo del rey Juan Carlos
La muerte de Cusí supone un duro golpe para Juan Carlos I, con quien mantenía una relación especialmente estrecha. Más allá de su vínculo deportivo, ambos fueron durante años confidentes y amigos íntimos. Se llamaban todas las semanas y, según quienes conocían su relación, sabían prácticamente todo el uno del otro.
Nacido en Barcelona el 13 de enero de 1934, Josep Cusí desarrolló desde muy joven una intensa relación con el deporte y el mar. Fue nadador, waterpolista, submarinista, regatista y armador, además de participar en diferentes aventuras relacionadas con la navegación. Su trayectoria estuvo marcada por una enorme pasión por el mundo marítimo, una afición que terminaría convirtiéndose también en uno de los grandes puntos de unión con el rey emérito.
Durante su infancia participó en campeonatos de Cataluña de natación y llegó a proclamarse campeón regional de los 100 metros libres. Posteriormente jugó durante dos años al waterpolo en el Real Club de Natación Barcelona. Su afición por el submarinismo acabaría llevándole incluso a compartir expediciones con Jacques Cousteau, una de las figuras más importantes de la exploración submarina del siglo XX.
Cuando terminó sus estudios de bachillerato, Cusí ya era un apasionado de la natación y el submarinismo. Había atravesado las islas Medas y también había cruzado a nado el Estrecho de Gibraltar, hazañas que despertaron el interés del célebre marino francés. Cousteau le invitó a participar en una expedición a bordo del Calypso, el famoso barco desde el que realizó buena parte de sus investigaciones.
A bordo de aquella embarcación viajaron hasta el mar Rojo, donde Cusí participó en el rodaje de un documental relacionado con El mundo del silencio, una de las primeras grandes producciones cinematográficas dedicadas al mundo submarino. Entre las experiencias que protagonizó destaca especialmente su valentía ante los tiburones: fue el único que, dentro de una jaula, se atrevió a dar de comer a estos animales.
Aquella aventura terminó teniendo también reconocimiento institucional. La expedición recibió la atención de las autoridades francesas y Charles de Gaulle les concedió la medalla de la Legión de Honor, según ha recogido Vanitatis al repasar la trayectoria vital de Cusí.
Pero si hubo una pasión que marcó especialmente su vida fue la vela. Su gran sueño era participar en unos Juegos Olímpicos, objetivo que perseguía como deportista de élite. Precisamente el mundo de las regatas sería el escenario en el que su amistad con el entonces príncipe Juan Carlos comenzaría a hacerse realmente sólida.
Ambos ya se habían conocido anteriormente durante algunas cacerías, pero su relación se estrechó cuando volvieron a coincidir en las regatas. El príncipe necesitaba entrenarse de cara a los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972 y lo hacía en Barcelona, una ciudad en la que Cusí había comenzado a desarrollar su trayectoria como navegante.
En un primer momento, Cusí no estaba convencido de que la vela fuese realmente su especialidad. Sin embargo, poco a poco empezó a conseguir buenos resultados con su barco, el Bribón. En aquellos años apareció además un competidor especialmente conocido: el propio Juan Carlos, que navegaba a bordo del Shere-Khan.
La rivalidad deportiva terminó dando paso a una alianza que marcaría la historia de ambos. Cusí se convirtió en armador y Juan Carlos en patrón, una fórmula que permitió al entonces rey desarrollar una de sus grandes pasiones y que acabaría convirtiendo al Bribón en uno de los nombres más reconocibles de la vela española.







