Lydia Lozano lleva tantos años en televisión que a veces se nos olvida que detrás de la colaboradora todoterreno hay una mujer con una mochila emocional muy densa. Pero cuando se sienta en un pódcast y se suelta, se suelta de verdad.
La colaboradora de ‘De lunes a viernes’ acaba de pasar por ‘Special People Club’, el espacio de Soy una Pringada (Esty Quesada) en Podimo, y ha contado una historia que mezcla tragedia, superstición y una conexión con el tarot que viene de muy atrás.
Un accidente de coche, una pérdida y la primera visita a una vidente
Todo empezó —recordó— con un siniestro brutal. «Había tenido un accidente de coche súper gordo. Estuve nueve meses con el brazo escayolado, se me quemó toda la cara con el motor y mi novio falleció», relató. A pesar de las heridas, Lydia siguió trabajando en la agencia de prensa donde estaba empleada y escribía los textos con la mano izquierda porque la derecha no le respondía.
Fue en ese momento de dolor cuando alguien le sugirió que probase a echarse las cartas. La periodista, escéptica al principio, aceptó. «Le dije: ‘Oye, me voy a echar las cartas’. Y la mujer vio el accidente. Me dijo: ‘No te preocupes, vas a salir de esto. Has tenido un accidente y ha habido un muerto’», contó en el programa.
Aquella lectura la dejó tan impactada que desde entonces se convirtió en una firme defensora de las consultas esotéricas. Su filosofía es clara: «Hay gente que dice: ‘No me digas lo malo’. Y yo digo: ‘¿Pero por qué no? Si quiero que me echen las cartas, que me lo digan todo’».
A veces, la credibilidad de un vidente no se mide por lo que acierta, sino por el consuelo que ofrece en los peores momentos.
Cuando el vidente Julio anticipó la muerte de sus padres
Con los años, la colaboradora de Mediaset encontró en Julio, un vidente de confianza, un apoyo recurrente, sobre todo mientras sus padres atravesaban problemas de salud. Lo que más le preocupaba era el sufrimiento que veía en ellos, hasta el punto de preguntar directamente cuándo se produciría el desenlace.
Según su testimonio, Julio fue certero: «Me dijo: ‘Mañana’. Al día siguiente me llamó mi hermana y, antes de que me dijera nada, le pregunté: ‘¿Ya, no?’. Ella me respondió: ‘¿Cómo lo sabes?’. Y me lo acertó». La predicción sobre su padre se cumplió sin margen de error.
La historia se repitió cuando la salud de su madre se deterioró. Aquella vez a Lydia le pilló trabajando en la feria de Sant Jordi, en Barcelona, y fue Gustavo González quien le consiguió un billete de tren para llegar a despedirse. «Lo pasé muy mal porque que te pille la muerte de una persona allí no te lo puedes imaginar», confesó. Una vez más, Julio también acertó.
Famosos, tarot y el consuelo que ya no se esconde
Lo que cuenta Lydia Lozano no es un caso aislado en la fauna televisiva. De Belén Esteban a Kiko Rivera, cada vez son más los rostros conocidos que comparten públicamente su fe en el tarot, los médiums o las señales del más allá. Lo que antes se llevaba en privado ahora se confiesa en un plató o en un pódcast sin miedo al qué dirán.
El formato íntimo del pódcast —este en concreto— ha servido para que Lydia despliegue una faceta que en televisión apenas asoma: la de mujer que ha convertido el dolor en una especie de brújula espiritual. «Si una persona decide acudir a un vidente, debe estar preparada para escuchar tanto lo bueno como lo malo», defiende sin complejos.
Ella misma reconoce que después de tantos aciertos su fe en las cartas no ha hecho más que crecer. Y, visto el historial, resulta difícil llevarle la contraria.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 7/10. Más que salseo, aquí hay una carga emocional potente que remueve al espectador.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Lydia, que demuestra valentía al contar una historia tan personal. Pierden los escépticos más tercos.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Seguro que en ‘De lunes a viernes’ sacan el tema esta semana; la anécdota da para mucho debate en directo.







