Montoya entrevista a Paz Padilla en Telecinco y confiesa su brote en RTVE: ‘Llegó un momento que broté’

El exconcursante de 'La isla de las tentaciones' reaparece en El show de Paz y en D Corazón, mucho más recuperado, y detalla el momento exacto en que su salud mental dijo basta. La audiencia ya tiene nueva confesión para comentar.

José Carlos Montoya ha vuelto, y esta vez sin el drama de las infidelidades. El exconcursante de La isla de las tentaciones 7 que paralizó medio internet con su ‘Anita, no me hagas esto’ se ha sentado en El show de Paz de Telecinco para abrirse en canal sobre el peor momento de su vida. Pero hubo espacio también para la sonrisa y el fútbol: el mismo fin de semana se colaba en RTVE animando a la Selección.

El andaluz no solo ha hablado. Ha servido confesión de las que dejan huella. Porque cuando alguien dice en prime time ‘llegó un momento que broté y pensé cosas muy feas’, la conversación ya no va de realities; va de salud mental, del precio de la fama repentina y de una televisión que a veces quema.

El regreso por partida doble: Telecinco y RTVE en el mismo fin de semana

Hace un año y medio, Montoya era el fenómeno televisivo indiscutible. Su desgarro en Supervivientes 2025 y su paso por La isla de las tentaciones lo convirtieron en carne de meme y, también, en un hombre roto que tuvo que alejarse del foco. Este sábado 18 de julio de 2026, se sentaba con Paz Padilla en Telecinco para la entrevista más esperada de su regreso. Y al día siguiente, con la camiseta de España, mandaba un vídeo a D Corazón: ‘Muy buenas, aquí Montoya, esta tarde la copa se queda en España. ¡Vamos, Dios mío de mi alma, vamos, vamos Roja, vamooos! Un besito a mi amiga Anne’.

El contraste no podía ser mayor. Del llanto a la euforia en menos de 24 horas, y con la misma naturalidad con la que un día dijo ‘Anita, estás haciendo cosas que no son de mi esencia’ ahora declara que ‘existe vida fuera de la televisión, es la mejor vida’.

La confesión más dura: ‘Llegó un momento que broté’

Paz Padilla, con su estilo directo, le preguntó por el momento exacto en que supo que necesitaba frenar. Montoya no se guardó nada. ‘Lo pasé mal, fue una depresión que tuve, por todo el shock, pero al final el tiempo lo pone todo en su lugar’, explicó. El exconcursante detalló que la presión, la fama repentina y el escarnio público le pasaron factura hasta un punto insostenible. ‘Todo se mezcló y llegó un momento que broté y pensé cosas muy feas. Lo pasé muy mal, no daba crédito’.

La mayoría de los casos de exposición extrema terminan en un reset vital, pero Montoya ha elegido contarlo sin paños calientes. No rehúye las etiquetas: ‘Fue una situación que sufren todas las personas, no hay que tener miedo a esas etiquetas’. Y así, entre lágrimas contenidas y una sonrisa más serena que la que recordábamos, fue soltando lastre.

La televisión que te eleva es la misma que te aplasta, y Montoya ha vuelto para contarlo sin coraza.

De la depresión a abrazar la música: lo que viene ahora

Eso sí, el Montoya que vimos este fin de semana no es el mismo que abandonó los platós. Ahora habla de proyectos ilusionantes: ‘Tengo muchas ganas e ilusión. La música me viene de mi familia, mi abuelo’, zanjó con una sonrisa. Y es que, más allá del morbo que genera su figura, el joven ha entendido que su nueva etapa pasa por construir, no por sobrevivir a los titulares.

La estrategia parece clara: diversificar. De Supervivientes a cantar, de los platós a un perfil más pausado. Mientras la audiencia le recibe con los brazos abiertos (las redes ya le han dado una segunda oportunidad), él ha dejado caer que ‘mis pilares son mi familia, gracias a ellos superé ese verano’.

Y ojo, porque esa frase es un guiño a los tiempos muertos: entre su retirada y esta reaparición pasó casi un año entero sin hacer ruido, algo inusual en alguien que vive de la exposición. Ahora vuelve, pero con las pilas puestas y un discurso que apela a la salud mental sin perder la chispa sureña que le hizo famoso. El mismo Montoya, pero con las heridas cicatrizadas y una guitarra bajo el brazo.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 7/10. Porque la confesión es sincera, pero no hay traición ni plató ardiendo. Lo que sí hay es un hombre rehaciéndose.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Montoya, que recupera el foco desde un lugar más humano. Pierde la prensa rosa que explotó su crisis sin preguntarse si había alguien detrás del meme.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En menos de un mes le veremos cantando en algún programa de fin de semana. Y si la canción tiene sentimiento, volverá a ser trending topic.