Leonor ha soltado la bomba. Y no, no es un nuevo look de Zarzuela ni un gesto protocolario para analizar con lupa. La princesa de Asturias ha decidido, a sus veinte años y con tres cursos militares a la espalda, que ya era hora de compartir con el mundo sus gustos más personales. El escenario: los Premios Princesa de Girona 2026, celebrados por segundo año en el Liceu de Barcelona. El momento: un discurso en el que, de repente, ha aparcado los papeles y ha confesado quiénes son sus verdaderos influencers.
“No puedo esperar más. Tengo que confesarlo de una vez”, ha arrancado, provocando un silencio sepulcral en el patio de butacas. Y atención, porque la heredera no ha tirado de nombres de Instagram con millones de seguidores. Al contrario.
En un giro que nadie había previsto, Leonor ha bromeado con que en teoría “no conviene” que revele ciertos aspectos de su intimidad. Pero acto seguido ha soltado una perla: “Creo que ha llegado el momento de que hable de mis influencers preferidos”. La expectación era máxima. ¿Marta Díaz? ¿Lola Lolita? ¿Peldanyos? Nada de eso.
La princesa ha dado un quiebro elegante y ha redefinido el término a su manera. “Lejos de señalar a gente con tanto glamour”, ha dicho con una media sonrisa, sus verdaderos referentes “entrenan bacterias” o “se enamoran de problemas con la intención de solucionarlos”. O sea, los seis galardonados de esta edición, seleccionados por la Fundación Princesa de Girona.
Leonor ha acuñado una expresión que ya corre por los titulares: “Vamos a llamarlos desde ahora ‘inteligentes naturales’”. Y ha ido desgranando uno a uno por qué estos premiados le influyen mucho más que cualquier perfil verificado de TikTok.
Mechi Bidart ha inventado una plataforma digital de microfinanciación para quienes el sistema financiero deja fuera. “Acoge a quienes han quedado excluidos, desbloquea su dignidad y permite su crecimiento”, ha destacado la princesa.
La princesa ha dejado claro que sus influencers no viven de los likes, sino de resolver problemas que otros ignoran.
De Hatim Azahri ha recordado cómo cruzó el Estrecho con sus padres y creó Joves Units del Poble-sec, una asociación que transforma la falta de espacios deportivos en comunidad. A José Eduardo Méndez, científico, le ha dedicado un guiño cinéfilo comparando sus investigaciones con lo que “no creeríamos” como en Blade Runner.
También ha tenido palabras para Gemma Blasco, directora de la película La Furia, un filme que aborda la violencia sexual “de manera visceral y radical, sin rastro de narcisismo”. Y para Patricia Aymà, creadora de un “plástico bueno” a partir de residuos orgánicos. Cero postureo, mucha ciencia y conciencia social.
Además, Leonor ha engarzado su discurso con un recuerdo reciente: un acto junto a su hermana Sofía donde la infanta reivindicó a los profesores. “Soy de las que piensa que el talento se descubre y se cultiva, se comprende y se cuida”, ha dicho, citando casi literalmente a su hermana. Un guiño familiar que demuestra que las dos jóvenes empiezan a construir su propio relato.
¿Qué dice este discurso de la Leonor de 2026?
Si uno echa la vista atrás, la evolución es abismal. Aquella princesa que en sus primeros premios leía nerviosa y con la mirada fija en el papel ha dado paso a una mujer que bromea, se permite un neologismo y deja claro que su formación militar le ha dado una seguridad a prueba de focos. Ya no es la niña que cumple el expediente; es la heredera que va eligiendo sus batallas dialécticas.
El año pasado ya sorprendió con un discurso más inspirador. Este 2026 ha ido un paso más allá: se ha humanizado, ha compartido un “secreto” (que no era tal, pero sí una declaración de principios) y ha aprovechado el altavoz para poner en valor a quienes, para ella, son los auténticos influencers de la sociedad. En plena era del influencer de postal, Leonor apuesta por el talento silencioso. Y lo hace, además, hablando en español y catalán con una soltura que ya quisieran muchos políticos.
Con este gesto, la princesa no solo marca distancias con el universo de las redes sociales, sino que se alinea con un discurso de utilidad pública que la Corona necesita cultivar si quiere conectar con los jóvenes. La pregunta es: ¿le responderá alguien de ese mundo del glamour que ha dejado fuera? De momento, silencio en Instagram.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Revelación con chispa, pero sin terremoto en palacio. Se queda en un “mira qué interesante”.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Leonor, que se apunta un tanto de autenticidad y cercanía. Pierden, por ausencia, las influencers de relumbrón que esperaban una mención.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Más que réplica, veremos si el término ‘inteligentes naturales’ cuaja en los medios y si alguna celeb se da por aludida. Si pasa, tendremos tema para varios días.







