Cuatro años de abogados, titulares explosivos y una guerra de desgaste que parecía no tener fin. Y, de repente, una imagen inesperada: Javier Ungría y Elena Tablada juntos, en actitud cordial, con la misma naturalidad que si nunca hubieran cruzado un juzgado. Las declaraciones de Ungría a Diez Minutos lo confirman: “Las cosas vuelven a su cauce”. Un cauce que, habrá que ver, hacia dónde apunta.
Lo que han visto los testigos y lo que Ungría ya ha confirmado
Esta semana, varios testigos coincidían en redes sociales y en la prensa del corazón: la expareja fue vista junta, con gestos relajados y una conversación sin tensión. La revista Diez Minutos publicaba las imágenes y, con ellas, las primeras palabras de Javier Ungría desde hacía mucho tiempo. “Las cosas vuelven a su cauce”, soltaba el empresario, sin aclarar si se refiere a una reconciliación amorosa o simplemente a una relación civilizada por el bien de su hija. Lo cierto es que Tablada y Ungría llevaban sin cruzar palabra fuera de los tribunales desde que su matrimonio explotó en 2022.
Del ‘nunca más’ al ‘volvemos a hablarnos’: cuatro años de guerra judicial
Para quien no recuerde el calibre del conflicto, basta con repasar la hemeroteca. La pareja se separó en 2022 tras apenas dos años de matrimonio, y la ruptura fue todo menos civilizada. Abogados, acusaciones cruzadas, peticiones de custodia y un goteo constante de titulares en los que la artista Elena Tablada denunciaba presuntos incumplimientos y Ungría se defendía con comunicados. El punto más tenso llegó cuando él llegó a denunciar a la artista por supuestas irregularidades en en el cuidado de la menor. Desde entonces contacto cero. O casi.
Por qué este acercamiento huele más a tregua que a segunda parte
En el universo de la prensa rosa, un acercamiento así suele ser el preludio de una portada pactada en ¡Hola! o, al menos, de una entrevista conjunta en la que ambos ponen paz antes de que la pequeña crezca y tenga edad de leer todo lo que se dijo. Y precisamente esa, la hija, es la clave. Tanto Tablada como Ungría han repetido en sus intervenciones más recientes que su prioridad es la niña. No es descabellado pensar que este acercamiento sea una tregua funcional, una manera de gestionar la custodia sin que cada cumpleaños acabe en un juzgado. ¿Segundas partes? Con estos protagonistas nunca se sabe, pero si algo nos ha enseñado la prensa rosa es que el rencor bien llevado puede convertirse en un argumento de ventas de lo más rentable. Por ahora, lo único seguro es que los abogados pueden respirar tranquilos. Y que la foto de esta semana, con los dos juntos y sonrientes, es la mejor noticia que hemos visto en este culebrón desde el “sí, quiero”.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 7/10. La tensión acumulada no se evapora con una foto, pero el acercamiento es real y da para varios capítulos.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la hija, que tendrá a sus padres sin guerra; pierden los abogados que facturaban por cada incidente de custodia.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En un mes, foto posada en ¡Hola! o comunicado conjunto. Ungría ya ha calentado el terreno con su frase estrella.







