Amaia Montero vuelve con La Oreja de Van Gogh y confiesa: ‘Bajé al mismísimo infierno’

Amaia Montero ha vuelto a cantar con La Oreja de Van Gogh y lo ha hecho confesando su particular bajada al infierno. Casi dos décadas después de aquella separación que dejó a media generación sin banda sonora, la artista ha reaparecido en Barakaldo para arrancar una gira que promete ser mucho más que una simple ruta de conciertos.

El sábado por la noche, el recinto bizkaino se llenó de fans que ya no esperaban volver a escuchar aquellos temas en la voz original. Y Amaia, lejos de limitarse a cantar, se abrió de par en par.

El reencuentro que parecía imposible

Las entradas volaron en minutos y el ambiente tenía ese punto de nervio propio de una primera cita muy deseada. Más de 6.000 personas abarrotaron el pabellón para ver si la química seguía intacta.

Y lo estaba. Desde el primer acorde de El 28, la conexión fue instantánea. Pero lo que nadie esperaba era el discurso que llegó a mitad del concierto. En su Instagram ya había pistas, pero nada comparable a la catarsis que vivió el pabellón.

“Bajé al mismísimo infierno, y no es una forma de hablar”

Con la voz quebrada pero firme, Amaia Montero compartió con el público lo que han sido estos años lejos de los focos. “Hubo momentos en los que pensé que nunca volvería a pisar un escenario”, admitió, según recoge La Razón.

La cantante habló sin filtros de una depresión que la llevó a sentirse “perdida, completamente perdida, al punto de no reconocerme”. Y ahí soltó la frase que ya es titular: “Bajé al mismísimo infierno”.

La mayoría de los asistentes aplaudieron en silencio, con los móviles en el aire y alguna lágrima que otra. Fue un subidón de emociones difícil de explicar.

Ella misma reconoció que fueron “muchísimos días de oscuridad” y que llegó a pensar que “la vida y la música se habían apagado”. Hoy, sin embargo, se planta en el escenario “con mis cicatrices, después de luchar mucho, aquí estoy”.

El broche de oro lo puso Rosas, el himno que ya resucitó junto a Karol G en 2024 y que ayer volvió a sonar con una fuerza arrolladora.

Lo que dice (y lo que no) este regreso sobre la salud mental

Vivimos tiempos en los que la salud mental ha dejado de ser tabú para las celebrities, pero el caso de Amaia Montero tiene un peso específico. No es solo una cantante que vuelve tras una crisis; es la voz que marcó la adolescencia de millones de personas y que ahora reivindica el derecho a caer y levantarse.

La presión mediática, la salida polémica de Leire Martínez —que muchos interpretan como un portazo— y las dudas sobre si estaba lista formaban un ruido ensordecedor. Frente a eso, ella ha elegido la honestidad brutal. Y el público, de momento, ha respondido con un lleno absoluto.

Claro que las redes no perdonan. Hay quien aplaude su valentía y quien insiste en que la gira es un reto físico y mental de primer orden. Pero los conciertos masivos, como los de Barakaldo, se ganan con verdad. Y anoche, Amaia repartió verdad a raudales.

En el fondo, su testimonio recuerda al de otros artistas como Alejandro Sanz o Dani Martín, que también han hecho pública su lucha y han recibido una ola de cariño. Quizá lo que está cambiando no es la industria, sino la forma de consumir música: ahora queremos rostros humanos, no ídolos inalcanzables.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 7/10. Una confesión así en el primer concierto no es postureo; es pura terapia compartida.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Amaia Montero, que sale reforzada y con gira. Pierden, de momento, quienes la daban por acabada.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Si la gira sigue así, la entrevista bomba en televisión caerá antes de verano. Y a Leire Martínez le tocará mover ficha.