Donald Trump ha vuelto a sentarse a hablar de la familia real británica y, esta vez, la confesión apunta directamente al duelo Kate-Meghan. Según ha trascendido en publicaciones especializadas, el expresidente habría asegurado a un biógrafo real que la duquesa de Sussex quedó bloqueada ante la entonces duquesa de Cambridge durante la cena de Estado celebrada en Buckingham en 2019.
La afirmación, recogida por In Touch Weekly y AOL, llega en pleno renacer mediático del pulso entre los Windsor de Kensington y los Sussex de Montecito. Y no es un detalle menor: Trump rara vez habla de protocolo, pero cuando lo hace, lo hace para inclinar la balanza.
La cena de Estado de 2019 que sigue dando que hablar
El episodio se remonta al banquete ofrecido por la entonces reina Isabel II en honor del matrimonio Trump, en el marco de la visita de Estado al Reino Unido. Meghan, recién madre de Archie, no asistió. Kate sí, con un vestido Alexander McQueen blanco roto y la tiara Lover’s Knot, una de las piezas más fotografiadas del joyero real.
Según el relato que Trump habría compartido con el biógrafo, la dinámica entre ambas cuñadas era ya, por entonces, asimétrica. Trump describe a Kate como la figura que dominaba sin esfuerzo cualquier estancia palaciega, mientras que la actriz californiana, en su lectura, no terminaba de encontrar su sitio dentro del aparato Windsor. La fuente original es periodística, sin grabación pública conocida, así que conviene tomar la cita con la cautela debida.
Buckingham, fiel a su estilo, no comenta. Tampoco lo ha hecho el equipo de los Sussex, que en los últimos meses ha intentado virar la conversación hacia los proyectos de Meghan en Netflix y su marca de mermeladas y vinos rosados.
Por qué la confesión llega ahora y a quién beneficia
El momento no es casual. La narrativa pública sobre la rivalidad Windsor-Sussex vive una segunda ola, alimentada por libros, docuseries y filtraciones cruzadas. Que Trump, hoy de nuevo en la Casa Blanca, alimente esa narrativa con un comentario que favorece a Kate tiene lectura geopolítica: refuerza la sintonía entre la nueva administración estadounidense y el Palacio, en un momento en que Carlos III gestiona su agenda con prudencia tras los meses más duros de su tratamiento.
El entorno de Kensington, según fuentes próximas citadas por la prensa británica, recibe el comentario con un silencio elegante. Nadie en el equipo de la princesa de Gales tiene interés en avivar la hoguera; tampoco en apagarla.
Un patrón que recuerda al choque Diana-Fergie
La situación tiene un eco evidente en la corona reciente. En los noventa, la prensa cronicó hasta la saciedad el supuesto duelo entre Diana de Gales y Sarah Ferguson, dos cuñadas con estilos opuestos a las que el aparato palaciego acabó separando narrativamente. Aquel relato benefició a una y desgastó a la otra, con consecuencias que llegaron hasta el final.
La lectura de hoy es otra, pero el mecanismo se parece. Kate ha consolidado en los últimos dos años una posición de autoridad simbólica difícil de discutir: su regreso a la vida pública tras el tratamiento oncológico ha sido manejado con un control de relato impecable. Meghan, por contraste, sigue oscilando entre el activismo, el negocio personal y los proyectos audiovisuales, con resultados desiguales. El comentario de Trump aterriza en un terreno ya inclinado a favor de la princesa de Gales, y eso explica que ni Kensington necesite responder ni Montecito quiera amplificarlo. La próxima cita relevante en la agenda Windsor-Sussex llegará con el aniversario de la coronación de Carlos III, donde cualquier ausencia volverá a leerse en clave de mensaje.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: El comentario de Trump consolida la narrativa pro-Kate y deja a Meghan en una posición defensiva que el equipo de Montecito no quiere alimentar.
- 💎 El detalle de lujo: En aquella cena de 2019, Kate llevó un Alexander McQueen blanco roto y la tiara Lover’s Knot, encargada por la reina María a Garrard en 1914.
- 🗣️ El entorno cuenta: Fuentes próximas a Kensington optan por el silencio elegante; en Montecito, la consigna es no responder y mirar a los próximos estrenos de Netflix.







