La Sexta estrena mañana La noche de Aimar, el nuevo late de Aimar Bretos que llega con un aroma muy reconocible: el del mítico La noche de Quintero. Y se nota desde el primer minuto.
El miércoles 29 de abril, la cadena de Atresmedia abre su prime time tardío con un formato que combina entrevista pausada, tertulia y reportaje, todo con la voz de un Bretos que ya tiene tirón de sobra en la Cadena SER. La Sexta apuesta por un late con sello de autor para reforzar su franja nocturna. La jugada tiene lógica de cadena, pero también un guiño nostálgico que merece pararse a mirar.
Lo que se ha visto en la promo y lo que late detrás del proyecto
El concepto que vende la cadena es claro: conversaciones largas, sin la urgencia del directo informativo, y un presentador que escucha más de lo que interrumpe. Aimar Bretos lleva años puliendo ese registro en Hora 25 y ahora lo traslada a televisión con un equipo que, según ha trascendido, viene avalado por Ana Pastor y su productora. El propio Bretos lo definió en redes como ‘una conversación tranquila en mitad del ruido’.
Y aquí entra el guiño Quintero, que no es casualidad. El espíritu de aquellas noches en las que el invitado se sentaba sin prisas y se contaba la vida sobrevuela el formato. El parecido con La noche de Quintero no es solo nominal, también de tempo. La cadena ha cuidado escenografía, iluminación tenue y duración de los bloques para que el espectador se siente, no para que cambie de canal a los ocho minutos.
Por qué La Sexta arriesga ahora con un late de autor
La franja nocturna lleva tiempo siendo terreno difícil. Las cadenas generalistas intentan retener al espectador hasta tarde con formatos que oscilan entre el humor, la actualidad caliente y, ahora, la entrevista reposada. La noche de Aimar no busca trending topic inmediato, busca prestigio y fidelidad. Es una apuesta editorial, no un producto de pico de audiencia.
Atresmedia ya tiene a la Sexta posicionada como la cadena de tertulia política y reportaje de actualidad, y este movimiento amplía esa identidad hacia la conversación cultural y social. Lo que está por ver es si el público responde a un ritmo que en 2026 puede sonar a contracorriente.
Lo que dice este movimiento sobre la televisión que viene
El late de Bretos llega en un momento en el que las plataformas se llevan al espectador joven y la televisión lineal pelea por su nicho. Recuperar el formato de entrevista pausada, con un presentador identificable y un equipo de prestigio, recuerda a la jugada que hizo Movistar Plus+ con Late Motiv en su día: no buscar la audiencia masiva, sino la audiencia leal. La diferencia es que Bretos lo intenta en abierto, lo cual sube la apuesta.
El precedente: La noche de Quintero pesa mucho, y aquí la comparación puede ser tanto bendición como condena. Si el formato consigue su tono propio en las primeras semanas, la Sexta tendrá un activo de marca para años. Si se queda en homenaje, la sombra de Quintero será demasiado alargada. Habrá que ver cómo respiran los primeros programas y si los invitados se relajan en ese sofá. Yo creo que el mes de mayo dirá mucho.
El termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 4/10. No hay salseo de plató, pero sí jugada estratégica con olor a clásico.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Bretos, que da el salto a tele con red de seguridad; pierde quien pensaba que el late de autor estaba muerto.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: La primera entrevista bomba llega en quince días, casi seguro. Y de ahí, titular para toda la semana.

