Makoke rompió su silencio. Y cuando lo hizo, no dejó margen a la interpretación. En la noche del viernes 24 de abril, Makoke se sentó frente a Santi Acosta en el plató de ¡De viernes! para contar, por primera vez con pelos y señales, lo que vivió durante sus 25 años junto a Kiko Matamoros.
Una historia que había guardado para sí misma más tiempo del que nadie podría imaginar y que ahora sale a la luz en uno de los momentos más turbulentos de su vida.
El comienzo de una historia que parecía amor
Todo arrancó en 1998, cuando Matamoros se puso en contacto con ella en el ámbito profesional. «Se puso en contacto conmigo para ser mi representante», recordó. Él estaba entonces casado con Marián Flores, hermana de Mar Flores, aunque aquello no frenó lo que se estaba fraguando entre ellos. La pareja pronto se fue a vivir junta y, con el tiempo, llegó Anita Matamoros, la hija que tienen en común y que hoy tiene 25 años.
Makoke no escatimó en reconocer que hubo una etapa genuinamente buena: «Los siete, ocho primeros años de nuestra relación fueron muy buenos. Yo era la mejor madre del mundo, la mejor persona del mundo… No teníamos problemas ni conflictos». Él le repetía que «el amor lo había conocido conmigo», y ella se lo creía porque estaba enamorada.
Los celos que lo arruinaron todo
Con los años, sin embargo, el control se instaló en la convivencia. «Todas nuestras peleas venían cuando salíamos de fiesta, que lo hacíamos mucho porque se pensaba que yo miraba a otros hombres». Sus amigas veían lo que ella no quería ver: «Mis amigas siempre me decían que no era ni medio normal cómo me trataba y cómo me ninguneaba. Yo le defendía diciendo que era muy celoso».
La dinámica era la de una relación marcada por la posesividad. Makoke dejó de salir sola, se distanció de sus amigas y vivió durante años bajo una presión que su entorno detectó mucho antes que ella.
La noche que cambió todo: 17 de enero de 2010
El episodio más devastador llegó en la madrugada del 17 de enero de 2010, en la discoteca Buda de Madrid, donde la pareja estaba junto a Arantxa de Benito y Guti. Alguien llamó «cornudo» a Kiko y lo que sucedió a continuación marcó un antes y un después en la vida de la colaboradora.
«Ese día fue de los peores episodios de mi vida. Estaba fuera de sí. Cogió el coche por la carretera de La Coruña a 200 por hora, le decía que nos íbamos a matar y decía ‘¡Me da igual!'». Al llegar a casa, la situación escaló de manera alarmante: «Le dije que se calmara porque los niños estaban dormidos. Me cogió de los pelos, muy desagradable. Horrible. Muy mal. Yo lo único que quería es que los niños no se despertaran».
Después vino lo peor. Makoke intentó llamar a la policía, pero él se lo impidió. «Me tiró al suelo y me puso el pie en la cara». Logró escapar, bajar a otra planta del domicilio y contactar con la Guardia Civil. Cuando los agentes llegaron, su hijo Javi se despertó con los policías en casa. «Cuando los agentes vieron cómo estaba todo en casa se lo llevaron detenido».
El parte médico y el atestado policial que lo prueba todo
Makoke acudió esa misma noche a un centro sanitario. El diagnóstico fue claro: «A mí me reconoce un médico porque tenía desgarros en el cuello y en la cara, tenía marcas, pero no presenté denuncia porque no quería perjudicar al padre de mi hija». Una decisión que tomó desde el amor, pero que con el paso de los años pesa de otra manera.
¡De viernes! mostró además el atestado policial de aquella noche, un documento que llevaba más de quince años sin ver la luz y en el que los agentes describen la escena como posible violencia de género. Un testimonio físico de algo que, hasta ahora, solo había sido una versión oral.
Makoke lo resumió con una frase que lo dice todo: «Quiero contar mi verdad, lo que yo he vivido durante 25 años, sé que las represalias van a ser grandes, pero basta ya de tener miedo. Todas las personas que hemos estado a su lado somos unas víctimas, todas». El propio programa se encargó de recordar, no obstante, que Kiko Matamoros nunca ha sido juzgado ni condenado por maltrato, siendo este el relato personal de los hechos tal y como los vivió la colaboradora.

