Rosalía ha dado un paso al frente para asumir su error en una de las declaraciones que más revuelo ha causado en las últimas semanas. La cantante catalana, en plena recta final antes de arrancar su esperada gira por su álbum LUX, ha usado sus redes sociales para reflexionar sobre sus palabras acerca de Pablo Picasso y pedir perdón públicamente.
El origen de la polémica
Todo comenzó el pasado 3 de marzo, durante una entrevista que Rosalía mantuvo con la escritora argentina Mariana Enríquez en Buenos Aires, como parte de la promoción de su nuevo disco. En ese coloquio, patrocinado por Spotify, la artista abordó el eterno dilema de separar la obra del creador, tomando como ejemplo al genio malagueño. «Nunca me ha molestado diferenciar al artista de la obra. Quizás ese señor, si le hubiera conocido, no me hubiera caído tan bien por las cosas que me han explicado. Pero, quién sabe, a lo mejor sí. No me importa, disfruto de su obra», soltó entonces Rosalía, sin prever el torrente de críticas que desataría.
Las reacciones no se hicieron esperar. En redes sociales y foros especializados en cultura y feminismo, miles de usuarios recordaron las denuncias históricas sobre el comportamiento de Picasso con sus parejas, como Françoise Gilot o Dora Maar, a quienes se les atribuyen episodios de maltrato emocional y físico documentados en biografías y testimonios.
La frase de Rosalía, aunque matizada, fue vista por muchos como una minimización de esos abusos, en un momento en que el movimiento #MeToo sigue vigente y las conversaciones sobre violencia machista son centrales en el debate público.
La reflexión y el perdón en TikTok
Una semana después, con la maquinaria de su LUX Tour ya en marcha (que arranca este lunes en Lyon), Rosalía decidió no esquivar el tema. Optó por un vídeo sincero en TikTok, donde se mostró vulnerable y dispuesta a rectificar. «Yo pensaba que Picasso era un hombre muy tremendo, lo típico que se dice de él. No tenía conciencia de que había casos reales de maltrato. Quiero pedir disculpas por si hubo falta de sensibilidad por mi parte en esa conversación. Y esa falta de empatizar absoluta con esas mujeres», expresó con tono sereno pero firme.
No se quedó ahí. Admitió su desconcierto interno: «No estoy en paz con lo que dije. Es verdad que me he equivocado, tenéis razón. Gracias por decírmelo. Es importante no hablar de según qué temas cuando no tienes todo el conocimiento». Reveló incluso que su equipo le había aconsejado no pronunciarse, pero ella prefirió «seguir su instinto», priorizando la transparencia con su audiencia .
Este gesto llega en un contexto de máxima exposición para la artista, que acumula más de 26 millones de seguidores en Instagram y genera titulares constantes con cada movimiento. Como periodista que cubre el corazón de la farándula, he visto cómo estas disculpas públicas pueden ser un arma de doble filo: humanizan a las estrellas, pero también las exponen a más escrutinio.
Implicaciones para su carrera y el debate cultural

En el panorama actual, donde las celebridades son juzgadas no solo por su arte sino por su alineación ética, este episodio pone en jaque el principio de «separar arte de artista». Picasso, pese a su legado indiscutible (con obras como Guernica que denuncian horrores bélicos), arrastra una sombra por sus relaciones tóxicas, tema que biógrafos como Arianna Stassinopoulos Huffington han detallado exhaustivamente.
Para Rosalía, que ha construido su imagen sobre empoderamiento femenino en temas como ‘Malamente’, esta autocrítica podría reforzar su autenticidad. Viene justo antes de su gira europea, que incluye paradas en ciudades clave como Madrid y Barcelona, donde el público español espera no solo música, sino también coherencia.

