Irene Rosales explota y hunde a Kiko Rivera: «Me he sentido muy humillada»

La última aparición televisiva de Irene Rosales ha provocado un auténtico terremoto mediático. La sevillana decidió sentarse en el plató de ¡De Viernes! para relatar con detalle cómo fue realmente su matrimonio con Kiko Rivera, una relación que durante años se presentó como sólida ante el público, pero que en privado estuvo marcada por episodios que ahora salen a la luz. Con una actitud serena pero visiblemente emocionada, la influencer confesó que durante mucho tiempo se sintió “muy humillada” por las repetidas infidelidades del DJ.

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Irene Rosales ha explotado

Irene Rosales en su entrevista
Irene Rosales en su entrevista. (Foto: YouTube)

La entrevista ha llegado además en un momento especialmente significativo para ella. Tras su divorcio el pasado verano, después de nueve años de relación, Irene ha comenzado una nueva etapa sentimental junto a su actual pareja, Guillermo, con quien asegura haber recuperado la tranquilidad que había perdido. Sin embargo, ese nuevo comienzo no ha impedido que mire hacia atrás y analice con franqueza los momentos más difíciles de su pasado matrimonio.

Durante la conversación con Santi Acosta, la colaboradora televisiva explicó que una de las experiencias más dolorosas que vivió ocurrió en un momento extremadamente delicado de su vida personal. “La infidelidad que más me dolió fue cuando falleció mi madre”, relató, recordando cómo se enteró de que su entonces marido estaba tonteando con una camarera de un bar de copas mientras ella atravesaba el duelo por la pérdida familiar. Aquella situación, según explicó, supuso un golpe devastador porque esperaba apoyo emocional en uno de los momentos más frágiles de su vida.

Según su testimonio, la sensación de abandono fue incluso más dura que la propia deslealtad. Irene confesó que la persona que debía estar a su lado acompañándola en el dolor parecía buscar una vía de escape fuera de la relación. Esa experiencia marcó profundamente la dinámica entre ambos y dejó una herida que, con el tiempo, resultó imposible de cerrar.

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