La última polémica alrededor de Irene Rosales y Kiko Rivera ha vuelto a poner el foco en su familia, especialmente en cómo viven sus hijas los cambios tras la separación. En las últimas horas se había publicado que ambos se verán delante de un juez por una nueva petición del DJ, pero ella ha salido a desmentirlo públicamente y con contundencia.
Un divorcio anunciado y nuevas etapas
Fue en agosto de 2025 cuando Irene Rosales y Kiko Rivera anunciaron su separación tras once años de relación y dos hijas en común. En aquel momento, los dos coincidieron en que había sido una decisión dura, y ella dejó por escrito un mensaje que buscaba preservar la unidad familiar pese a la ruptura. «Hay mucho cariño, hay unión y, sobre todo, mucho amor por la familia que hemos formado. Eso seguirá siendo así, porque nuestra relación como pareja haya llegado a su fin, nuestro vínculo siempre estará», escribió entonces en un comunicado público.

Tras esa decisión, Irene inició una relación con Guillermo, presentado como un empresario de 41 años, mientras Kiko rehízo su vida con Lola García, bailarina. En paralelo, en las últimas semanas se había hablado insistentemente de una mala relación entre los protagonistas, algo que Irene ha querido cortar de raíz.
Su respuesta ante los rumores
La sevillana se pronunció en un encuentro con los compañeros de Europa Press y negó de forma tajante que exista el conflicto que se ha contado en los últimos días. Según sus palabras, «todo es totalmente mentira» y los detalles publicados sobre ese supuesto enfrentamiento serían «más falsos todavía». «Lo desmiento rotundamente desde el minuto uno. La relación con Kiko bien», aseguró ante las preguntas de la prensa.
El titular que más ha llamado la atención, sin embargo, llega al hablar de la actual pareja del DJ. Cuando le preguntaron por Lola García, Irene Rosales fue directa: «Yo no la conozco», aunque acto seguido dejó una frase que cambia el enfoque del relato y pone el bienestar de las niñas en el centro.
Cómo es la relación de las niñas con Lola
Irene explicó que, aunque ella no trata con Lola, «sus hijas están encantadas con la pareja de su padre«. Lejos de alimentar un nuevo episodio de tensión, remató el tema con una imagen de normalidad: «Todo muy bien y todos felices». Con esas palabras, la exmujer de Kiko Rivera insiste en que, al menos por su parte, la convivencia emocional de las pequeñas y la relación entre adultos se mantiene en términos correctos.

El mensaje es claro: Irene Rosales intenta rebajar el ruido mediático y sostener un relato de estabilidad, incluso cuando la actualidad empuja justo hacia lo contrario. Y lo hace sin entrar en detalles que no ha confirmado, limitándose a negar el conflicto y a describir cómo perciben sus hijas a la nueva persona que forma parte del entorno de su padre.
La diferencia entre Guillermo y su ex marido
Antes de marcharse, Irene también habló de su pareja actual y se mostró «muy orgullosa de él», subrayando su perfil profesional. «Le voy a seguir apoyando. Seguirá creciendo más porque es increíble la fuerza que tiene. Un tío trabajador, muy trabajador», dijo justo antes de poner en marcha su coche.

Irene Rosales también ha entrado en un tema muy personal y ha querido hacer las primeras declaraciones sobre las infidelidades dentro de su matrimonio. «He sido una persona que constantemente me han sido infiel. Me han escrito infinidad de veces ‘cornuda’ y es muy duro. ¿Cómo puedo pretender que me respete la persona que me está escribiendo ‘cornuda’ si el primero que no me ha respetado ha sido mi exmarido?», afirma en ese adelanto. En la entrevista de ¡De viernes! conoceremos todos los detalles.

