Sofía Suescun ha decidido responder públicamente a los comentarios que recibe en redes sobre su alimentación y su estilo de vida, después de semanas de mensajes cuestionando qué come y cómo se cuida. La creadora de contenido, acostumbrada a compartir rutinas de deporte y hábitos saludables, asegura que se han dicho cosas muy graves sobre ella y ha optado por contestar sin rodeos.
El origen del debate en redes
En los últimos días, Sofía Suescun ha vuelto a situarse en el centro de la polémica tras hacer una crítica, publicando una opinión sobre unos cereales del Mercadona que, según ella eran muy poco saludables y no encajaban con el tipo de contenido que ella publica sobre bienestar, entrenamiento y alimentación.
El foco no está tanto en una receta concreta como en la lectura que parte de la audiencia hace de sus hábitos diarios, llegando incluso a poner en duda si su relación con la comida es sana.
La propia Sofía Suescun ha explicado que esas críticas han circulado, especialmente, en X, donde asegura haber leído comentarios que la etiquetan con términos y diagnósticos. Esa acumulación de mensajes es la que habría provocado su respuesta, en la que no solo niega lo que se afirma sobre ella, sino que también reivindica la diferencia entre comer y alimentarse.

La respuesta de Sofía Suescun
A través de una historia de Instagram, Sofía Suescun puso por escrito la clase de acusaciones que dice estar viendo sobre su alimentación y su físico. Su frase fue literal: «Leo muchas gilipolleces en ‘X’ sobre que si soy vigoréxica, que calculo todo lo que como, que tengo TCA…».
Con esas palabras, Sofía Suescun niega de forma tajante que padezca los trastornos que mencionan algunos usuarios, dejando claro que no se va a quedar callada ante tales acusaciones.
Su argumento sobre la alimentación
Más allá de desmentir, Sofía Suescun sostiene que parte de las críticas parten de una idea errónea sobre su alimentación real. Así lo resumió en otra afirmación que ha sido la más compartida: «Si supierais todo lo que como, cambiaríais de opinión. Saber comer alimentos, significa alimentarse, amigos«.
Con ese gesto, la intención era evidenciar que su forma de comer es compatible con una alimentación saludable, completa y suficiente, y no con la imagen de restricción extrema que algunos le atribuyen.
Una rutina que genera críticas
El debate sobre la alimentación de Sofía Suescun no se entiende sin su exposición diaria en redes, donde comparte aspectos de su rutina para mantenerse en forma. En ese contenido, tal y como se cuenta, ella divulga secretos o trucos relacionados con su estado físico, lo que a menudo multiplica la conversación y, con ella, las opiniones enfrentadas.
De hecho, se recoge que recientemente explicó cómo busca mantener “un abdomen bien definido” y lo enseñó en Instagram mientras entrenaba. En esa publicación, Sofía Suescun atribuía parte de ese resultado a un dispositivo concreto y lo enmarcó con una frase breve: “Es mi secreto”.
La información indica que se trataba de un cinturón de entrenamiento destinado a la estimulación abdominal para trabajar la musculatura. Y, aunque ese tipo de contenidos suelen presentarse como motivacionales o divulgativos, también pueden convertirse en combustible para la crítica cuando parte del público interpreta que se transmite un mensaje poco realista sobre cuerpo, dieta o esfuerzo, porque al final no es más que publicidad y una forma que ella tiene de ganar dinero.
Sofía Suescun y el mensaje que intenta dejar claro
En esta ocasión, la posición de Sofía Suescun apunta a cerrar el debate desde un enfoque muy concreto: dejar claro que, según ella, no hay un trastorno detrás de su aspecto ni de su alimentación, sino hábitos que considera saludables y que decide mostrar. También busca frenar la tendencia a diagnosticar desde redes sociales a partir de fragmentos de vídeos o historias.
Al final, su respuesta no se limita a contestar a los haters, sino que funciona como una declaración de intenciones sobre el tipo de contenido que seguirá publicando: deporte, rutina y alimentación desde su propia experiencia.

