María José Campanario ha vuelto a situarse en el centro de la actualidad tras romperse emocionalmente a los 46 años y hablar con una franqueza poco habitual sobre el estado en el que se encuentra. “Vivo con dolor todos los días”, ha confesado, una frase que resume la realidad silenciosa que arrastra desde hace tiempo y que ha conmovido tanto a sus compañeros como al público. Lejos de la imagen distante que suele proyectar, la esposa de Jesulín de Ubrique ha mostrado su lado más vulnerable.
1El concurso de María José Campanario
La odontóloga y colaboradora televisiva atraviesa un momento especialmente exigente, tanto a nivel físico como anímico. A pesar de convivir con un dolor constante, María José Campanario no ha frenado su actividad profesional, demostrando una fortaleza que quienes trabajan con ella destacan a diario. Su testimonio ha servido para poner palabras a una situación que, hasta ahora, había llevado con enorme discreción.
Uno de los que mejor ha descrito ese esfuerzo diario ha sido Eduardo Navarrete, compañero suyo en el proyecto en el que actualmente participa. El diseñador no dudó en expresar públicamente su admiración por ella y en revelar la dureza de su día a día. “Ella ha venido muchos días con dolores y, a pesar de eso, ha estado mañana y tarde ensayando”, explicó con orgullo, dejando claro que detrás de su constancia hay una lucha silenciosa que pocos ven.
Estas palabras han tenido un gran impacto porque confirman que el dolor forma parte de su rutina, pero no ha conseguido doblegarla. Campanario ha optado por seguir adelante incluso en jornadas especialmente complicadas, en las que el cansancio físico se suma al desgaste emocional. Su actitud ha sido interpretada por muchos como un ejemplo de resistencia y compromiso, aunque ella misma reconoce que no siempre es fácil mantener ese ritmo.
A lo largo de los años, María José Campanario ha aprendido a convivir con una enfermedad que condiciona su vida, pero que no define quién es. En más de una ocasión ha explicado que hay días mejores y otros mucho más duros, y que la constancia no siempre va acompañada de comprensión. De ahí que su reciente confesión haya sido recibida como un ejercicio de honestidad necesario.
Quienes la rodean aseguran que no suele quejarse y que rara vez exterioriza el sufrimiento con el que convive. Por eso, su frase “vivo con dolor todos los días” ha resonado con tanta fuerza, al evidenciar el coste real que tiene para ella mantenerse activa. No se trata solo de esfuerzo físico, sino de una batalla mental constante para no dejarse vencer.
En este contexto, el apoyo de sus compañeros ha sido fundamental. Eduardo Navarrete subrayó que verla ensayar sin descanso, incluso en los momentos más delicados, ha sido una lección para todo el equipo. Esa entrega, según él, demuestra una profesionalidad que va mucho más allá de lo que se ve en pantalla.

