Kiko Rivera ha decidido romper su silencio en uno de los momentos más dulces de su vida personal, pero también en uno de los más incómodos por la presión mediática que rodea a su nueva relación. El DJ atraviesa una etapa de felicidad junto a su novia, Lola García, con quien ha iniciado una historia de amor que no ha pasado desapercibida y que, desde su anuncio público, ha estado acompañada de comentarios, críticas y juicios constantes. Cansado de ver cómo ella se convierte en el centro de ataques injustificados, Kiko ha estallado y ha contado toda la verdad, marcando límites claros y defendiendo con firmeza a la mujer que ha conquistado su corazón.
1El viaje a Nueva York de Kiko Rivera
La pareja se encuentra estos días en Nueva York, una de esas ciudades que simbolizan los comienzos ilusionantes y los amores que se viven sin reservas. Allí están disfrutando de su primer viaje juntos al extranjero, paseando por sus calles, visitando lugares emblemáticos y compartiendo momentos que el propio Kiko ha querido mostrar en redes sociales. En las imágenes que ha publicado se les ve sonrientes, relajados, cómplices y profundamente enamorados, ajenos —al menos en apariencia— al ruido exterior que rodea su relación.
Sin embargo, pese al buen momento que vive, Kiko Rivera no ha podido mirar hacia otro lado. Las críticas dirigidas a Lola García, cuestionando su relación y poniendo en duda su trayectoria personal y profesional, han terminado por colmar su paciencia. En medio del viaje, el hijo de Isabel Pantoja ha difundido un contundente alegato público en el que no solo defiende a su pareja, sino que también lanza una reflexión profunda sobre el precio que, a su juicio, pagan las personas que deciden compartir su vida con él.
El arranque de 2026 no podía ser mejor para Kiko Rivera en el plano sentimental. Tras su divorcio de Irene Rosales, con quien compartió once años de relación, nueve de matrimonio y dos hijas en común, el DJ asegura haber recuperado la ilusión. Lola García ha llegado a su vida como un soplo de aire fresco, y ambos no esconden su felicidad, intercambiándose mensajes de cariño y admiración en redes sociales, donde dejan claro que están atravesando una etapa de plenitud emocional.
A pesar de las dudas que algunos han querido sembrar, la pareja ha optado por vivir su historia sin esconderse, apostando por el día a día y por experiencias compartidas como este viaje a Estados Unidos. No obstante, el ruido mediático ha terminado por afectar directamente a Lola, algo que Kiko no está dispuesto a tolerar. En su mensaje, publicado ante más de 1,1 millones de seguidores, el DJ se pregunta si quienes se acercan a él sentimentalmente están condenados a pagar un precio excesivo solo por amarle.
“A veces el precio más alto no lo paga quien está en el foco, sino quien decide caminar a su lado por amor”, comienza diciendo, en un texto cargado de emoción y de indignación. Kiko deja claro que su novia no ha hecho nada más que enamorarse, y que, aun así, eso parece suficiente para que algunos intenten desacreditar toda una vida de esfuerzo, disciplina y talento. Unas palabras que evidencian el dolor que le produce ver cómo Lola es señalada por una relación que, según él, debería ser motivo de alegría y no de ataque.
El músico va más allá y denuncia lo que considera una forma de acoso encubierto. “Eso no es información. Eso no es opinión. Eso es bullying”, afirma sin rodeos, refiriéndose a ciertos comentarios y titulares. Habla incluso de un “bullying sofisticado”, ejercido desde algunos micrófonos y alimentado por silencios interesados, dejando entrever que no todo lo que se publica responde a la verdad ni a una intención limpia.
Kiko Rivera reconoce que le resulta especialmente doloroso comprobar cómo, en su caso, el amor parece convertirse en un motivo de castigo. Se pregunta por qué nadie puede enamorarse de él sin ser cuestionado, señalado o expuesto. En su reflexión, insiste en que el amor no destruye carreras, mientras que la mentira y la manipulación sí lo hacen, y advierte de que el daño provocado tiene consecuencias reales en personas reales.

