
Iñaki Urdangarin ha decidido romper su silencio de la forma más contundente posible y lo ha hecho por escrito. El próximo 12 de febrero llegará a las librerías Todo lo vivido. Triunfos, derrotas y aprendizajes, unas memorias en las que el exduque de Palma repasa más de dos décadas marcadas por la fama, el poder, la caída y la reconstrucción personal. Un libro que, antes incluso de ver la luz, ya está provocando un auténtico terremoto mediático por el contenido y, sobre todo, por los nombres propios que aparecen en sus páginas.
Iñaki Urdangarin ha roto su silencio

En este relato en primera persona, Urdangarin revisa su llegada a la familia real, su matrimonio con la infanta Cristina, el nacimiento y la educación de sus hijos, el estallido del caso Nóos, la entrada en prisión y su posterior salida, además de su nueva vida sentimental junto a Ainhoa Armentia. Sin embargo, uno de los puntos que más expectación está generando es su visión sobre el rey Felipe VI, una relación que durante años se dio por cercana y que, según el propio autor, terminó resquebrajándose de forma silenciosa pero definitiva.
Aunque todavía faltan días para el lanzamiento oficial, varios medios han tenido acceso anticipado al contenido del libro, y el propio Iñaki Urdangarin ha concedido entrevistas como parte de la promoción. En ellas, el exdeportista se muestra reflexivo, contenido y, a la vez, sorprendentemente sincero. Sus palabras desvelan detalles inéditos sobre su vida privada y sobre las dinámicas internas de la familia real, siempre desde su experiencia personal y sin eludir los episodios más dolorosos.
Uno de los pilares emocionales del libro es, sin duda, su familia más cercana. Urdangarin dedica un agradecimiento explícito a sus hijos, a quienes define como su gran sostén durante los años más oscuros. Habla de su “fortaleza silenciosa” y del “amor incondicional” que le demostraron incluso cuando la presión mediática y judicial parecía insoportable. Para él, su actitud fue determinante para no derrumbarse en los momentos más críticos.
Especial relevancia tiene también el espacio que reserva a la infanta Cristina, de quien se expresa con respeto y admiración. En sus memorias asegura que sigue siendo “una parte importantísima de mi vida” y alguien a quien quiere y valora profundamente. Reconoce el papel fundamental que tuvo durante el proceso judicial y su estancia en prisión, una etapa que, según relata, la dejó exhausta tanto física como emocionalmente. No solo por la dureza de la situación, sino por la ausencia, la distancia y una exposición mediática que ella afrontó “con una dignidad que siempre admiraré”.
Iñaki Urdangarin ha hablado muy claro

El libro también arroja luz sobre uno de los episodios más delicados de aquellos años: la presión institucional para que el matrimonio se rompiera. Urdangarin sitúa este momento en 2009, cuando la familia se trasladó a Washington. Según relata, hasta allí se desplazó Fernando Almansa, emisario del rey Juan Carlos I, con un mensaje claro en nombre de la institución: la conveniencia de un divorcio. El propio Iñaki se describe a sí mismo como “gangrena” y su salida del matrimonio como la única vía para el “control de daños”. La respuesta de la infanta Cristina, firme y directa, habría sido un rotundo rechazo a esa propuesta.
En cuanto a su vida sentimental actual, el exduque dedica varias páginas a Ainhoa Armentia, a quien define como “una parte esencial de mi felicidad”. Uno de los datos más comentados es que la infanta Cristina ya conocía esta relación antes de que se publicaran las fotografías que destaparon el romance en enero de 2022. Urdangarin reconoce errores en la gestión de los tiempos y en la comunicación con sus hijos, admitiendo que esa falta de previsión hizo el proceso “demasiado doloroso para todos”.
Las memorias no esquivan tampoco su relación con Juan Carlos I. Lejos de adoptar un tono crítico, Urdangarin sorprende al defender al rey emérito, respaldando la idea de que no recibió un trato de favor y que, en su opinión, incluso pagó un precio más alto por ser yerno del Rey. Reconoce errores administrativos, pero niega de forma tajante que hubiera voluntad de delinquir y considera que la respuesta judicial fue desproporcionada, aunque ya asumida y cumplida.
Distinto es el tono cuando habla de Felipe VI. Urdangarin admite que el entonces príncipe de Asturias fue quien marcó una mayor distancia con el matrimonio tras estallar el caso Nóos, una separación que con el tiempo se volvió definitiva. Asegura no tener contacto con él desde hace años y reflexiona sobre la dificultad de separar familia e institución. Aun así, deja una frase que no ha pasado desapercibida y que muchos interpretan como una confirmación largamente sospechada: “Mi cuñado. Mi amigo. O eso había creído yo…”.
Con estas palabras, Iñaki Urdangarin confirma que la relación con el rey Felipe VI no fue solo institucional, sino también personal, y que la ruptura entre ambos supuso una de las mayores decepciones de su vida. Un testimonio que añade una nueva capa de complejidad al relato de los últimos años de la monarquía española y que convierte estas memorias en uno de los libros más esperados y comentados del año.

