
La noticia que llevaba semanas sobrevolando el universo social ya se ha hecho oficial y ha caído como un jarro de agua fría entre sus seguidores. Álvaro Morata y Alice Campello han iniciado los trámites de divorcio tras nueve años de matrimonio y cuatro hijos en común, poniendo fin a una de las historias de amor más admiradas del panorama deportivo y social. Una decisión meditada, serena y tomada desde el respeto, según ha confirmado el propio futbolista en una conversación con el periodista Javi de Hoyos, en la que ha querido despejar rumores y explicar el delicado momento que atraviesan.
La triste noticia sobre la expareja

Durante las últimas semanas, las especulaciones no han dejado de crecer, alimentadas por silencios, ausencias y gestos que no pasaron desapercibidos. Fue Pedro J. Ramírez quien adelantó que el matrimonio estaba esperando el momento adecuado para comunicar su decisión definitiva. “Están esperando para anunciarlo cuando todo esté muy claro y bien atado”, aseguraba entonces. Ese momento, finalmente, ha llegado, y no hay vuelta atrás para una pareja que ha decidido cerrar esta etapa de su vida de forma discreta y sin estridencias.
La confirmación definitiva llegó de la mano de Javi de Hoyos, desde el programa De Corazón, tras hablar en exclusiva con Álvaro Morata. “Hay ruptura, pero Álvaro me recalca que Alice es la mujer de su vida. Van a seguir siendo una familia y van a luchar por su familia, pero desgraciadamente esta segunda oportunidad no ha salido adelante”, explicaba el periodista, dejando claro que el vínculo emocional entre ambos sigue intacto a pesar de la separación. Unas palabras que reflejan dolor, cariño y madurez, muy lejos de cualquier conflicto público.
Uno de los puntos que Morata ha querido subrayar con especial insistencia es que no existen terceras personas. “Llega un momento en el que no eres compatible con la otra persona, aunque el amor siga estando ahí”, reflexionaba De Hoyos tras una conversación larga y sincera con el futbolista. De hecho, el delantero ya ha abandonado la vivienda familiar de Milán, donde residían hasta hace unas semanas, iniciando así una nueva etapa marcada por la distancia física pero también por la voluntad de entendimiento.
En los últimos años, tanto Alice Campello como Álvaro Morata han atravesado momentos muy duros a nivel personal, situaciones que, poco a poco, fueron erosionando la relación. “Álvaro quiere muchísimo a Alice y ambos lo están pasando mal”, concluía el presentador de La 1, poniendo el foco en el impacto emocional que esta decisión ha tenido en los dos. Lejos de reproches o declaraciones cruzadas, ambos han optado por el silencio y la protección de su intimidad, especialmente la de sus hijos.
Una historia de amor muy comentada

Su historia de amor comenzó en 2016, cuando Morata jugaba en la Juventus de Turín. Fue él quien, tras descubrir a la influencer italiana en redes sociales, dio el primer paso. Lo que empezó como un flechazo digital se transformó rápidamente en una relación sólida que los convirtió en una de las parejas más seguidas del momento. Apenas un año después, en junio de 2017, se daban el ‘sí, quiero’ en una boda de ensueño en Venecia, ciudad natal de Alice, rodeados de personalidades del deporte y la alta sociedad en uno de los enlaces más comentados del año.
Desde entonces, construyeron una vida marcada por mudanzas constantes, siguiendo la carrera internacional del futbolista, y por una familia que siempre fue su prioridad absoluta. En 2018 llegaron los mellizos Leonardo y Alessandro, en 2020 nació Edoardo, y en enero de 2023 la pequeña Bella completó una familia numerosa y muy mediática. Precisamente su nacimiento estuvo marcado por graves complicaciones en el parto, un episodio que estuvo a punto de costarle la vida a Alice y que supuso un antes y un después en su manera de entender la vida.
Ese golpe emocional coincidió con uno de los momentos más delicados para Morata, también a nivel psicológico. El desgaste acumulado, la presión profesional y las exigencias de sus respectivas carreras terminaron pasando factura. En 2024, la pareja ya anunció una primera separación, aunque meses después decidieron darse una nueva oportunidad. Sin embargo, esa segunda etapa tampoco logró recomponer la relación, y desde hace tiempo ambos hacían vidas separadas, aunque siempre con extrema discreción.
Las alarmas volvieron a saltar a finales de 2025, cuando dejaron de aparecer juntos en redes sociales, eliminaron referencias mutuas de sus biografías y dejaron de lucir sus alianzas. La ruptura se hizo especialmente evidente durante las pasadas Navidades, que celebraron por separado. Aun así, fuentes cercanas insisten en que se trata de una separación cordial, basada en el respeto y con un objetivo común muy claro: el bienestar de sus cuatro hijos, que seguirá siendo el eje central de sus vidas pese al final de su matrimonio.

