
La noticia ha caído como un jarro de agua fría en el mundo del espectáculo y el flamenco en España. Lo que comenzó como una salida envuelta en misterio de la casa de ‘GH DÚO’ el pasado martes 20 de enero, se ha transformado en una de las crónicas más amargas de los últimos tiempos. Antonio Canales, uno de los artistas más viscerales y queridos de nuestro país, abandonaba el reality de Telecinco por una «causa de fuerza mayor» que nadie deseaba confirmar: el fallecimiento repentino de su hermano menor, Francisco Javier Gómez de los Reyes.
Este jueves, la familia ha decidido romper su silencio para dar los detalles de una partida que ha dejado a la saga de los Canales devastada y a una madre, Pastora, sumida en un dolor que parece no tener fin.
Un adiós inesperado: «Se acostó a dormir»
La incertidumbre sobre las causas de la muerte de Francisco Javier ha sido despejada por su propio hermano, Óscar, quien ha actuado como portavoz familiar a través de un emotivo comunicado en redes sociales, compartido posteriormente por el propio Antonio. En el texto, se describe una situación que añade una capa extra de tragedia por lo imprevisto del suceso: «falleció de repente, sin que nadie lo esperara; se acostó a dormir y ya está con Dios».
Estas palabras confirman que Francisco Javier, el benjamín de los hermanos, no padecía ninguna enfermedad terminal ni se encontraba en una situación de riesgo que hiciera presagiar este final. La muerte súbita, esa que no da tiempo a las despedidas ni a las últimas palabras, ha sido la responsable de que Antonio Canales tuviera que cambiar el brillo de los focos de Tres Cantos por el luto riguroso de su Sevilla natal en cuestión de horas.
El calvario de una madre: El dolor de Pastora
Quizás el punto más desgarrador de toda esta historia no es solo la muerte de un hombre joven, sino el impacto que este hecho tiene en la matriarca del clan. Óscar Canales no ha podido reprimir su dolor al hablar de su madre, Pastora, en sus stories personales. Con una crudeza que traspasa la pantalla, el hermano del bailaor reflexionaba sobre la injusticia de la vida: «Enterrar a tres hijos es una pu*a barbaridad».
Esta frase revela una realidad que muchos desconocían: la familia Canales ya había tenido que despedir a otros dos hijos en el pasado. Ver a una madre enfrentarse por tercera vez al entierro de uno de sus vástagos es una imagen que Óscar describe como insoportable: «El último rinconcito de mi cuerpo se muere contigo de dolor, mamá. Pastora, te amo». Este mensaje de apoyo incondicional busca dar fuerzas a una mujer que, a sus años, debe afrontar de nuevo el vacío más absoluto que puede experimentar un ser humano.
De Guadalix a Sevilla: La salida forzada de Antonio
La salida de Antonio Canales de ‘GH DÚO’ fue gestionada con la máxima celeridad por la productora del programa. Nada más recibir la llamada de la familia informando del fallecimiento el pasado martes, se activó el protocolo de emergencia. Jorge Javier Vázquez, presentador del formato, fue el encargado de comunicar a la audiencia que el bailaor dejaba el concurso de forma definitiva por razones ajenas a la mecánica del juego.
En ese momento, las redes sociales se llenaron de especulaciones, pero el tono serio y respetuoso de la organización ya hacía presagiar lo peor. Antonio, que estaba siendo uno de los grandes protagonistas de la edición gracias a su carisma y su veteranía, dejó la casa de Guadalix de la Sierra de inmediato para poner rumbo a Sevilla, donde se ha reencontrado con los suyos para las honras fúnebres de Francisco Javier.
Un ruego de paz: «Discreción y cordura»
En el comunicado oficial, la familia no solo ha informado de la pérdida, sino que ha hecho un llamamiento directo a los medios de comunicación y al público general. Óscar ha pedido «intimidad, discreción, sensatez y cordura». Es consciente de que su hermano Antonio es una figura de máxima audiencia y que su salida de un reality tan seguido genera un hambre de información voraz, pero apela al respeto humano por encima del interés mediático.
«Antonio merece respeto, silencio y mesura», reza el texto. La familia agradece profundamente las muestras de cariño, que se cuentan por miles en las redes sociales, pero necesitan espacio para llorar a Francisco Javier lejos de las cámaras. El mundo del flamenco, desde grandes figuras del baile hasta guitarristas y cantaores, se ha volcado con la familia, enviando coronas de flores y mensajes de condolencias a la casa familiar en Sevilla.
El vuelo del «pequeño»
El cierre del comunicado, con un escueto pero potente «Vuela alto, pequeño», resume el sentimiento de orfandad que deja Francisco Javier. Antonio Canales, un hombre que ha hecho del dolor y la pasión su forma de vida sobre las tablas, se enfrenta ahora a su «zapateado» más difícil: el de seguir adelante tras perder a su hermano menor y ver a su madre quebrada.
Aunque el programa ha dejado las puertas abiertas a un posible regreso o a una conexión futura, es evidente que la prioridad de Canales es, y debe ser, su familia. El espectáculo puede esperar; el duelo de una madre que entierra a su tercer hijo exige una presencia y un silencio que ningún plató de televisión puede ofrecer.

