
Antonio Canales ha protagonizado uno de los giros más inesperados de la actual edición tras abandonar GH Dúo apenas dos semanas después de su entrada en la casa de Tres Cantos. El bailaor sevillano, conocido por su duende flamenco inigualable y una carrera repleta de éxitos en escenarios internacionales, tomó esta decisión drástica, por lo que el programa ha calificado como «causas de fuerza mayor ajenas al concurso». Telecinco emitió un comunicado oficial que confirma la salida, deseándole lo mejor al artista de 62 años y dejando entrever que su regreso no está descartado del todo.
La noticia irrumpió como un trueno durante la emisión en directo, pillando desprevenidos tanto a los concursantes como a la fiel audiencia del reality. El Súper, la voz omnipresente de la casa, reunió a todos los participantes en el salón principal para anunciar la baja de Antonio Canales, generando un silencio sepulcral roto solo por murmullos de incredulidad.
Raquel Salazar, quien había forjado una conexión especial con el gitano durante sus días de convivencia, fue de las primeras en reaccionar con visible emoción, mientras John Guts proponía un aplauso colectivo para honrar su paso fugaz pero memorable. Incluso Cristina Piaget, epicentro habitual de las tormentas internas, mostró preocupación genuina preguntando por el estado de salud del bailarín, recibiendo la tranquilizadora respuesta de que se encuentra perfectamente físicamente.
Jorge Javier Vázquez, al mando del directo, no tardó en dar la primicia a los espectadores desde el plató. Con su característica franqueza, avanzó que se desvelarían más detalles sobre las circunstancias que obligaron a Antonio Canales a hacer las maletas.
Aunque el programa respetó la privacidad del sevillano, las especulaciones apuntaban a un imprevisto familiar o personal de gran calado, algo que en realities como este suele priorizarse por encima de la exposición mediática. Unas horas después de este anuncio se conocia la noticia de que el motivo de su salida, era porque su hermano pequeño había fallecido, dejando una huella grandísima en su familia, por lo que Canales no dudó ni un momento en reencontrarse con sus seres queridos.
Desde su llegada el día del estreno, Antonio Canales se posicionó como una figura estabilizadora en un entorno cargado de egos, roces y estrategias. Con su guitarra siempre a mano, aportó momentos de auténtico arte flamenco que aliviaron tensiones y recordaron a los espectadores por qué el bailaor es un referente indiscutible del género.
Intentó mediar en broncas varias, como la que enfrentó a varios compañeros por cuestiones de convivencia diaria, ofreciendo la perspectiva madura de quien ha navegado por éxitos y adversidades en la vida real. Sin embargo, su temperamento andaluz salió a relucir el jueves anterior en un enfrentamiento con Cristina Piaget durante una discusión que involucraba a Raquel Salazar. «¡Cállate de una vez! ¡Ahora me toca hablar a mí!», exclamó Canales en un arrebato que se viralizó al instante en redes sociales, convirtiéndose en uno de los clips más comentados de la edición.
La reacción de los compañeros ha sido unánime en su apoyo, destacando el rol conciliador que Antonio Canales desempeñó en medio del caos habitual de GH Dúo. Este tipo de abandonos por fuerza mayor no son inéditos en el mundo de los realities, pero siempre generan un impacto emocional que humaniza a los concursantes y recuerda los límites de la televisión.
La salida de Antonio Canales acelera inevitablemente las dinámicas internas de la casa, con figuras como Piaget emergiendo como nuevas protagonistas de las tramas. Telecinco, consciente del tirón del bailaor, insiste en que las puertas permanecen abiertas, sugiriendo posibles cameos en galas futuras o especiales. Mientras tanto, su breve pero intenso paso deja una huella imborrable en la cuarta edición de GH Dúo, demostrando que en la televisión actual, el arte y la autenticidad pueden brillar incluso en el formato más predecible.

