
Julio Iglesias, el importante cantante español de ritmos latinos y emblema durante muchos años de la seducción española, se enfrenta ahora uno de los momentos más oscuros de su legendaria carrera. Dos mujeres que trabajaron en sus residencias de República Dominicana y Bahamas han presentado una denuncia formal ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional, acusándolo de agresión sexual, trata de seres humanos con fines de servidumbre, acoso y lesiones. La información, destapada por una investigación de elDiario.es en colaboración con Univision, ha sacudido el mundo del corazón y la política, donde las reacciones han sido inmediatas y se prevé que vaya para largo.
La denuncia que ha desatado la polémica
La querella en cuestión se presentó el pasado 5 de enero de 2026, y la Fiscalía ha iniciado las diligencias pertinentes de investigación penal bajo secreto de sumario para proteger a las presuntas víctimas. Los hechos denunciados ocurrieron entre enero y octubre de 2021 en las mansiones del cantante en Punta Cana (República Dominicana) y las Bahamas, donde las dos mujeres, como son una empleada doméstica y una fisioterapeuta, aseguran haber vivido en un entorno de control absoluto y abusos sexuales.
La justicia española es competente por la nacionalidad de Iglesias, pese a que los sucesos transcurrieron en el extranjero. La denuncia apunta a Iglesias como autor principal, pero también implica como colaboradora a otra encargada de la casa, acusada de facilitar los abusos y de ser la encargada de concertar parte de estos preocupantes hechos.
Relatos escalofriantes de acoso y violencia
Las denunciantes describen un ambiente de «intimidación permanente» marcado por humillaciones verbales, insultos y presiones constantes para mantener relaciones sexuales no consentidas. Una de ellas, de solo 22 años en ese momento, relata haber sido convocada casi todas las noches a la habitación del cantante, de 77 años entonces, donde sufrió tocamientos forzados y bofetadas dolorosas. «Me sentía como un objeto, como una esclava», habría declarado, añadiendo que los abusos se producían a menudo con la presencia y participación de otra empleada superior.
Los testimonios incluyen proposiciones explícitas, como preguntas sobre preferencias sexuales:«¿Te gustan las mujeres? ¿Los tríos?», o revisiones invasivas de sus cuerpos que incluían vejaciones físicas ante el resto del personal. Las mujeres aseguran que el objetivo de la denuncia es «que no quede impune» y animar a otras posibles víctimas a hablar.
Primera reacción del entorno de Julio Iglesias
Fuentes cercanas al cantante han filtrado a través de Paloma García Pelayo que Julio Iglesias está «preocupado por su imagen» pero niega categóricamente los hechos. Isabel Preysler, la que fue mujer del cantante, dice estar en shock, ya que no se puede creer lo que ha salido a la luz.
El artista, retirado ya de los escenarios, no ha emitido un comunicado oficial. Su equipo legal prepara la defensa, mientras la investigación avanza con total reserva de información.
Polémica política y condena institucional
La noticia ha trascendido rápidamente a la esfera política. El Ministerio de Igualdad, con la ministra Ana Redondo a la cabeza, ha salido al paso diciendo: «No vamos a cuestionar la palabra de las víctimas». Sin embargo, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de Madrid, en el otro lado de la historia, ha defendido la presunción de inocencia, generando un choque con la izquierda que exige «justicia sin excepciones» para un ídolo nacional.
El Gobierno ha pedido que se investigue a fondo, mientras algunas voces conservadoras critican el «linchamiento mediático» antes de sentencia. Esta división refleja cómo las acusaciones contra una figura icónica como Julio Iglesias, padre de 8 hijos y abuelo de una dinastía, han polarizado el debate público.
En definitiva, Julio Iglesias, con más de 300 millones de discos vendidos y un perfil de truhan seductor plasmado en sus letras autobiográficas, pasa de ídolo internacional a ser investigado por motivos muy turbios. Por ahora solo nos queda esperar a que la justicia hable.

