
Kiko Rivera ha vuelto a sorprender a todos con una confesión inesperada que marca un antes y un después en su vida personal. Cuando él mismo pensaba que 2025 iba a ser un año “negro” en el plano sentimental, la realidad le dio un giro radical en el último tramo del año y cerró ese capítulo con más luz de la que imaginaba. Ahora, con 2026 a la vuelta de la esquina, el DJ se muestra ilusionado, sereno y convencido de que atraviesa uno de los momentos más felices de los últimos tiempos.
La situación de Kiko Rivera

La ruptura con Irene Rosales, tras casi una década de matrimonio, supuso un punto de inflexión importante en su vida. El final de su relación, anunciado a finales del pasado verano, llegó acompañado de un comunicado en el que Kiko dejaba claro que su prioridad absoluta pasaba a ser el trabajo y, sobre todo, sus hijas. En aquel momento, el músico se mostraba centrado, prudente y con la intención de recomponerse emocionalmente tras una etapa intensa y cargada de altibajos.
Sin embargo, el amor volvió a llamar a su puerta mucho antes de lo que él mismo esperaba. A finales de año salió a la luz que Kiko estaba conociendo a una nueva chica y, lejos de esquivar el tema, fue el propio protagonista quien decidió confirmarlo públicamente a través de sus redes sociales. La joven se llama Lola, y desde el primer momento quedó claro que no se trataba de una historia pasajera, sino de algo que había llegado para quedarse.
Las críticas no tardaron en aparecer. Algunos cuestionaron que Kiko hubiera decidido exponer su relación tan pronto, cuando apenas llevaban unas semanas conociéndose. Sin embargo, él no se escondió y explicó con absoluta sinceridad el motivo de su decisión durante los Army Awards. “El amor viene cuando viene, ¿sabes? Yo no buscaba nada y apareció”, afirmó con naturalidad, dejando claro que no se trata de una relación forzada ni buscada, sino de algo que surgió de manera espontánea.
Sus palabras fueron aún más reveladoras cuando añadió: “Cuando aparece y es real, y te complementa, pues ¿por qué dejar pasar ese tren?”. Una reflexión que resume perfectamente el momento vital que atraviesa y que culminó con una frase que ha dado mucho que hablar: “Ha sido un flechazo en toda regla”. Con esta confesión, Kiko no solo confirmó su felicidad, sino que también dejó claro que no piensa esconder algo que le está devolviendo la ilusión.
La relación avanza a un ritmo rápido, pero, según él, natural. Tan rápido que ya se han producido pasos importantes en el terreno personal y familiar. Kiko ya conoce a los padres de Lola y ella, por su parte, ya ha conocido a las hijas del DJ, un gesto que demuestra el grado de confianza y compromiso que existe entre ambos. Lejos de verlo como una imprudencia, Kiko lo vive como una consecuencia lógica de una relación que siente auténtica.
El propio artista no ha escatimado en halagos hacia su pareja. “Me complementa al 100%”, confesó, visiblemente emocionado. Sus palabras fueron una sucesión de elogios que reflejan el bienestar que siente a su lado: “Es súper amable, súper cariñosa y estoy muy contento”. Un discurso que cerró con una afirmación rotunda: “Es una persona maravillosa, estoy muy feliz”. Todo ello acompañado de una sonrisa que muchos aseguran que hacía tiempo que no se le veía.
Pero la felicidad de Kiko no llega sola ni genera tensiones innecesarias en su entorno más cercano. De hecho, la armonía familiar parece ser una prioridad absoluta en esta nueva etapa. Antes incluso de que él rehaciera su vida sentimental, fue Irene Rosales quien se dejó ver con su nueva pareja, Guillermo. En un primer momento, Kiko cuestionó los tiempos, ya que la influencer presentó a su nuevo novio pocas semanas después de la separación, pero esa percepción ha cambiado con el paso del tiempo.
Kiko Rivera está muy feliz

Actualmente, Kiko se muestra tranquilo y respetuoso con la nueva relación de su exmujer. Lejos de alimentar conflictos, ha dejado claro que mantiene una relación cordial con Guillermo, algo que considera fundamental por el bienestar de las hijas que tiene en común con Irene. Durante los mismos premios, el músico fue muy claro al explicar cómo afrontan esta nueva realidad familiar.
“Al final, es la pareja de mi exmujer, de Irene, en este caso, y yo creo que lo mejor para nuestros hijos es que vean que sus padres tienen ese cariño, esa cordialidad”, explicó. Sus palabras reflejan una madurez que no siempre ha acompañado su trayectoria pública, pero que ahora parece firme y sincera. Kiko insiste en que ese respeto mutuo es clave para ofrecer estabilidad emocional a las niñas.
Eso sí, también fue realista al aclarar que no se trata de una convivencia idílica entre todos. “Quizá no nos veáis felices los cuatro porque cada uno tiene su vida”, reconoció, subrayando que una cosa es llevarse bien y otra muy distinta compartirlo todo. Aun así, dejó claro cuál es su prioridad: “Lo importante es la cordialidad, que nuestras hijas vean que sus padres se respetan y se llevan bien”.
Con esta actitud, Kiko Rivera demuestra que ha entrado en una etapa marcada por la serenidad, la ilusión y el equilibrio. La llegada de Lola a su vida no solo le ha devuelto la sonrisa, sino que también parece haber reforzado su visión sobre la familia, el respeto y las segundas oportunidades. Después de años de altibajos personales y mediáticos, el DJ se muestra convencido de que el amor ha vuelto en el momento justo y con la intensidad suficiente como para no dejarlo pasar.

