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356 días protegiendo los ojos del sol

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“Para disfrutar de una buena salud visual es imprescindible el uso de gafas de sol especialmente durante los días más soleados del verano, pero lo más recomendable es que su uso se extienda al resto del año”. Así de rotundos se muestran desde la web tugafita.com, tratando de poner el relieve en la necesidad de concienciar a una sociedad que, hasta ahora, veía el uso de los cristales tintados y con filtros UV como algo vinculado a la moda y no a la salud.

La gran mayoría de personas emplean sus gafas de sol únicamente durante la época de verano, cuando se asume un sol más intenso y cuando mayor incidencia de rayos ultravioleta se asume, si bien es cierto que durante el resto del año, la presencia de este tipo de UV también es habitual y, de hecho, igual de perjudicial que en los meses de más calor.

Según los últimos estudios, aproximadamente la mitad de la población mundial sufrirá algún tipo de problema visual. De hecho, se habla de que la mitad de la población podría llegar a sufrir miopía para 2050. El uso de las pantallas, la falta de mirada habitual hacia el horizonte y el poco tiempo que se pasa al aire libre.

Uno de los colectivos más vulnerables, para los que el empleo de gafas de sol debería ser casi obligatorio son las personas con ojos claros, la cantidad de melanina en ellos es más baja, lo que se traduce en que su protección natural contra la luz solar es menor que la de las personas con ojos oscuros, por lo que el uso de gafas de sol durante los 365 días del año adquiere en este colectivo una importancia superlativa.

Además del anterior, otro de los colectivos más vulnerables y a la vez más olvidados son los niños, y es que no basta con proteger la piel del sol, proteger sus ojos es muy importante ya que son mucho más sensibles que los de los adultos. De hecho, desde tugafita.com advierten que “las consecuencias que los rayos UV pueden causar en los ojos de los niños son mucho más graves que en los adultos, esto se debe fundamentalmente a que los ojos de los niños todavía no han desarrollado ningún tipo de defensa contra esta radiación”.

Por lo tanto, queda claro, el uso de gafas de sol durante todo el año es una forma de prevención y de mejora de la salud ocular. Si a esto se suman las recomendaciones de pasar más tiempo al aire libre para tener una visión lejana, no tan cercana como los dispositivos móviles, descansar la vista durante veinte segundos mirando al infinito cuando se está en una oficina y contar con gafas que prevengan la incidencia de la luz ultra violeta, se puede tratar de mejorar la calidad y salud de uno de los sentidos que más se necesitan: la vista.

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