Susanna Griso contó en El Hormiguero cómo una visita de Roberto Brasero terminó con 25 personas cenando en su casa.
La cena que empezó siendo cinco y terminó con 25 comensales
La presentadora de Espejo Público se sentó frente a Pablo Motos para hablar de su verano y, de paso, dejó una de esas anécdotas que se cuentan solas: la del compañero del tiempo que llamó a su puerta para saludar y acabó sentado a la mesa con toda la tropa.
Según relató ella misma en el programa de Antena 3, Brasero andaba esos días por el Empordà haciendo turismo y aprovechando la boda de la periodista en la Costa Brava. Llamó para anunciar la visita y avisó de entrada: a la hora de la cena no, que ya eran muchos.
‘Y yo: hombre, no, quédate a cenar’, recordó entre risas. El detalle es que Roberto Brasero tiene cuatro hijos. Ahí se torció la aritmética: cinco más a la mesa y la cifra final se disparó hasta las 25 personas.
En esa casa el verano ha sido de puertas abiertas: hijos, amigos de los hijos, amigos de los padres. La propia Griso contó que hubo una noche en la que durmieron alrededor de veinte personas, algunas repartidas por los sofás del salón.
En televisión, la mejor exclusiva sigue siendo la que no necesita guion: basta con poner a dos compañeros de cadena a contar lo que hicieron en agosto.
De la boda al kayak: la complicidad que viene de lejos
No es la primera vez que estos dos se cruzan delante de una cámara: su entrada en Wikipedia repasa una trayectoria larga en radio y televisión, y en 2024 la propia Griso entrevistó a Brasero en Espejo Público con motivo del Día del Padre. El meteorólogo habló entonces de sus cuatro hijos y de su padre, fallecido unos años antes, en una conversación bastante emotiva.
Este verano la cosa fue a más. Brasero fue uno de los compañeros de profesión que acompañaron a Susanna Griso en su boda en la Costa Brava, y días después se produjo otro encuentro casual: ella de vacaciones por la zona, él navegando en kayak, y la presentadora acercándose a saludarle.
Por qué esta anécdota funciona mejor que cualquier titular de crisis
El Hormiguero lleva años demostrando que su mejor munición no son los beefs de plató sino las confidencias domésticas. Una presentadora de informativos contando que se le llenó la casa de gente es, en el fondo, material que ninguna nota de prensa puede fabricar. Y hay un detalle, que casi nadie subraya: el relato no la deja mal, la deja generosa. Aquí la que sirve mesa es la reina del matinal, y eso siempre suma.
Compárese con las historias de carpetas y traiciones que suelen poblar el cotilleo televisivo. Aquí no hay perdedor, no hay zasca y no hay exclusiva vendida al mejor postor. Solo una mesa que creció sin que nadie la reservara. Eso sí, el mérito de Brasero tampoco es menor: presentarse sin avisar, con cuatro hijos de acompañamiento, y salir del relato como el amigo que todo el mundo querría tener tiene su aquel.
La duda que queda en el aire es si el formato seguirá apostando por este registro amable o volverá al ruido, que es lo que dispara las cifras. Habrá que ver qué depara la próxima semana y si algún otro compañero de cadena se anima a llamar a la puerta de Griso con el pijama bajo el brazo. De momento, la anécdota ya está servida: 25 tenedores y una sola excusa.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Cero traiciones y mucha amabilidad, pero 25 tenedores dan para más de lo que parece.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Brasero, que va de visita y sale como personaje; pierde la logística de sillas de la casa.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Probablemente Brasero devuelva la broma en su próxima conexión. El Hormiguero lo agradecerá.







