Susanna Griso aclara la polémica de su boda: lo que se dijo del look de Luis Enríquez Nistal

La presentadora explica en El Hormiguero que la guayabera era la norma entre los invitados y que a su marido le molestó que se insinuara que fue obligado. La boda se celebró el 25 de julio en S'Agaró con unos 200 invitados.

Susanna Griso ha zanjado en El Hormiguero la polémica que rodeó su boda: la guayabera de Luis Enríquez Nistal.

La presentadora de Espejo Público se sentó frente a Pablo Motos y, entre repaso de carrera y titulares de actualidad, sacó el tema que llevaba meses colgando del armario. Por qué medio país habló más del atuendo del novio que del vestido de la novia.

El look que convirtió al novio en protagonista involuntario

La boda se celebró el 25 de julio en la playa de S’Agaró, en Girona, con alrededor de 200 invitados. Era el segundo ‘sí, quiero’ de Griso, que pasó más de veinte años casada con Carles Torras y que, después de la ruptura de 2020, encontró en Luis Enríquez Nistal algo parecido a la calma: años de amistad, noviazgo desde 2025 y una pedida que no se hizo esperar.

Y entonces, la guayabera. ‘En la boda no se habló de la guayabera, todo el mundo la llevaba’, explicó la periodista. El matiz es que Luis eligió una de un color distinto, más llamativo, y desde fuera aquello se leyó como un desafío al protocolo playero.

‘La gente que no conocía el protocolo lo vio muy informal, pero para los invitados era lo más normal’, añadió. Traducido: en una boda en la costa gerundense, la guayabera no es rebeldía, es uniforme. El problema fue el color.

Es la única boda en la que se ha hablado más del novio que de la novia, sentenció ella, y no le falta razón. El vestido de la presentadora pasó casi desapercibido frente a un debate de redes que duró semanas.

La guayabera no fue rebeldía: era la norma de la casa y el único que se saltó el manual fue él, al elegir otro color.

Lo que de verdad le molestó al novio

Porque el asunto no se quedó en el estilismo. ‘Empezaron a hacer muchos memes con el tema de que él está muy serio. A él no le gustan las fotos, él está normalmente serio. En todas las fotos a lo largo de la historia, y puedo demostrarlo, siempre está serio’, contó. Hasta ahí, anécdota.

El daño estaba en la segunda lectura: que la gente pensara que iba arrastrado a su propia boda. Ahí se le acabó la gracia al novio, y con razón. Una cosa es que te conviertan en meme por la cara y otra que te acusen de no querer estar. La mayoría de los comentarios apuntaba en esa dirección.

Ella lo contó sin dramatismo, con esa media sonrisa de quien lleva años entrevistando a otros y sabe cuándo conviene bajar el tono. Pero el mensaje quedó clarísimo: el hombre serio de las fotos no estaba incómodo, estaba siendo él.

De S’Agaró a los memes: lo que esta boda dice de nosotros

No es la primera vez que una boda con invitados conocidos acaba convertida en juicio popular sobre el estilismo de alguien que no es la protagonista. Ha pasado con invitadas que se saltaron el dress code, con madrinas que se comieron la escena y con novios que eligieron mal el color del traje. La mecánica es siempre la misma: una foto, un recorte, un meme y una sentencia en menos de veinticuatro horas. El contexto —el protocolo, la hora, el calor de julio en la Costa Brava— nunca viaja con la imagen.

Lo interesante es quién gestiona el relato. Susanna Griso no necesitaba defenderse: necesitaba defender a su marido. Y eligió hacerlo en el plató de mayor alcance de la televisión en abierto, ese late night de Antena 3 que se ha convertido en confesionario de guardia para todo lo que antes se arreglaba en una revista. Lleva media vida contando la actualidad y, cuando tocó contar algo suyo, aplicó el oficio: dato, contexto y una frase con gancho. Ojo, que el gesto tampoco es inocente: quien se sienta ahí a aclarar algo está eligiendo el altavoz, no la discreción. Su trayectoria, de los informativos a la mesa de Espejo Público, está resumida en su ficha de Wikipedia.

Queda lo de siempre: la próxima boda con guayabera tendrá su propio juicio en redes y el novio será el último en enterarse de que su camisa era noticia. De momento, la pareja ha hecho lo que estaba en su mano: poner contexto donde solo había chiste. Y eso, en el ecosistema del salseo, ya es un pequeño milagro.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 6/10. Ni crisis ni portada de ruptura: meme veraniego, aclaración otoñal y a otra cosa.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Susanna, que controla el relato; pierde el anonimato del novio, que ya es personaje sin quererlo.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: La próxima boda playera con invitados famosos reabrirá el debate. Y el aniversario, en julio, volverá a portada.