Kim Kardashian cumple 46 años y confiesa que hay algo de su maternidad que volvería a hacer de otro modo.
La frase tiene dos años y sigue pesando como un lingote. ‘A veces digo: ojalá pudiera volver a hacerlo todo’, admitió en un episodio de 2024 de The Kardashians. Y acto seguido, el diagnóstico exacto: lo único que cambiaría sería haber sido ‘tan estricta desde el principio’. North, de 13 años; Saint, de 10; Chicago, de 8, y Psalm, de 7 respiran tranquilos. El régimen de tolerancia cero llega, en todo caso, con retraso.
Porque la definición que hace de sí misma no es la de una madre tirana. Se describe como intermediate-strict —estricta de nivel intermedio, digamos—, además de ‘extremadamente paciente y cariñosa’. El equilibrio, como casi todo en su vida, se ha negociado en público, con las cámaras al otro lado de la puerta.
Antes hubo sustos. Complicaciones en el embarazo de North y de Saint, y gestaciones por vientre de alquiler en el caso de Chicago y Psalm. De ahí sale una madre que gestiona el caos con la precisión de un atelier: un horario por hijo, un protocolo por rutina, y ni una sola grieta visible en la fachada.
Y luego está North, la primogénita que ha heredado el descaro de la casa. ‘¿Quién me intimida a mí? Quizá solo mi hija North’, bromeó en 2021. La adolescente de 13 años ya marca el paso del clan. No es un detalle menor: la siguiente generación se ha criado delante de las cámaras y eso imprime carácter, por decirlo suavemente.
Criar a cuatro hijos con cinco niñeras en nómina y aun así sentirse sola es la paradoja exacta de la maternidad de las A-Lister.
Cinco niñeras, cuatro hijos y la soledad de las tres de la mañana
En 2023, en el pódcast On Purpose de Jay Shetty, lo dijo en voz alta: ‘Es el trabajo más gratificante del mundo entero’. Nadie llega preparado, vino a explicar, pero el día a día te devuelve una versión de ti misma inesperada.
El divorcio de Kanye West —solicitado en 2021 tras siete años de matrimonio— dejó una casa grande y cuatro agendas incompatibles. Y dejó las noches. ‘En mitad de la noche, cuando están todos en tu cama, dando patadas, llorando y despertándose, no es algo de lo que hable mucho’, contó en noviembre de 2024 en What in the Winkler?, el pódcast de Zoe Winkler.
La respuesta que más escucha es la que menos soporta. ‘La gente dirá rápido: oh, pero tienes niñeras y ayuda. Y yo pienso que, sea cual sea la ayuda que tenga, básicamente estoy criando a cuatro hijos yo sola’. El matiz importa: no es la queja de una privilegiada, es la constatación de que la nómina no compra compañía a las tres de la mañana.
Su equipo doméstico lo forman cinco niñeras, aunque lo habitual es que solo una esté de servicio en cada momento. Cinco personas para cuatro niños y una agenda imposible. La logística del colegio, según su propio relato, se parece menos a una mañana de lujo que a una parada en boxes: ‘todos quieren salir a horas distintas o quieren cosas distintas. Me siento como en el pit stop de un piloto de Fórmula 1′.
E! deja caer, sin confirmar nada, que ese vértigo de boxes quizá la haya preparado para cierto campeón de Fórmula 1. Aquí no vamos a rellenar el hueco: cuando haya confirmación, habrá crónica.
El resto es una frase que todas las madres reconocen. ‘Todos dicen que los días son largos y los años son cortos, y no hay afirmación más cierta’, confesó. En su casa, añade, hay ‘locura absoluta’ a diario. Y remata: es el mejor caos.
Por qué la maternidad de Kim Kardashian no se parece a la de nadie más en el clan
La familia convirtió la intimidad en modelo de negocio en 2007, con el estreno de Keeping Up with the Kardashians, y desde entonces cada embarazo, cada boda y cada ruptura se ha emitido con la puntualidad de un informativo. La maternidad de Kim es la única del clan que se ha contado desde dentro de un divorcio mediático, con dos gestaciones por vientre de alquiler y con cuatro hijos que han crecido sabiendo exactamente dónde está la cámara.
De ahí que sus confesiones —siempre en pódcast afines o en su propio reality, nunca en una entrevista incómoda— funcionen como un género propio. No hay aquí la distancia de Beyoncé ni el hermetismo de otras estrellas que jamás muestran la cara de sus hijos: hay una mujer que factura cercanía desde la tienda online de Skims y que ha entendido que el arrepentimiento sincero vende más que la perfección. Su madre, Kris Jenner, dirigía el clan sin micrófonos y sin lágrimas. Sus hijas lo dirigen todo con podcast.
Conviene matizar una cosa: reconocer que se haría distinto no es un fracaso, es una auditoría. La pregunta interesante no es si Kim fue demasiado blanda, sino si sabrá aplicar ese rigor ahora, con North en plena adolescencia y con la familia entera pendiente del siguiente capítulo. Los detalles de su trayectoria, por si alguien necesita el contexto completo, están en su ficha enciclopédica. Su método, en cambio, se irá escribiendo solo.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: La confesión humaniza a la empresaria y la aleja del perfil de gestora hipercontrolada que la acompaña desde hace una década.
- 💎 El detalle de lujo: Cinco niñeras en nómina, un despliegue doméstico que en Los Ángeles se cotiza muy por encima de cualquier salario medio.
- 🗣️ El entorno cuenta: Las confidencias llegan por canales que ella controla, pódcast de amigas y su propio reality, nunca por una entrevista incómoda.







