Omar Sánchez sentencia a Anabel Pantoja en ‘Supervivientes All Stars 3’: «Todo era una farsa»

El surfista rompe años de silencio en el puente de las emociones y asegura que quiso frenar la boda. Anabel Pantoja todavía no ha replicado en público.

Omar Sánchez ha tardado años en contar su versión. Y la ha contado de golpe: aquello con Anabel Pantoja, dice, fue ‘una farsa’.

El canario se sentó frente al puente de las emociones de ‘Supervivientes All Stars 3’ y soltó lo que llevaba guardado desde la ruptura: ‘He estado mucho tiempo callado pero es hora de hablar’. Traducción libre: se acabó el perfil bajo.

La primera piedra llevaba años en el bolsillo. Ella tenía siempre la voz cantante, cuenta el surfista, y él se hacía ‘chiquitito’ a su lado. ‘Me sentía que no podía dar mi voz y mi voto en esta relación’, ha explicado en el programa.

El relato arranca en una discoteca, sigue en una etapa ‘muy feliz’ y se tuerce, según su versión, justo al pasar por el altar. Anabel se mudó a Canarias enamorada y las discusiones se convirtieron en rutina. Él mismo admite que muchos amigos le avisaban de que se estaba apagando.

Y aquí llega el titular que la productora llevaba toda la semana esperando. Según Omar, quiso parar la boda y no pudo. ‘Le planteo el no casarme, en 2021, porque la relación estaba mal. Pero ella continúa y yo, como estoy enamorado de ella, sigo adelante’. Ni la muerte de Doña Ana frenó una ceremonia que, a su juicio, se celebró ‘por el qué dirán’.

Tarde o a tiempo, la versión de Omar llega cuando ya no hay nada que salvar y todo que contar.

De la boda habla con cariño y con factura pendiente: ‘fue una boda muy bonita pero a la vez muy difícil por todo lo que se formó’. Los únicos que siguieron a su lado, sostiene, fueron Asraf e Isa. El resto se fue.

La boda que se celebró igual y el ‘me voy apagando’

Antes del puente ya había ruido de fondo. Omar asegura que pidió dejar la relación en varias ocasiones y que nunca llegó a hacerlo del todo: ella aparecía llorando, le decía que estaba enamorada y él volvía a quedarse. ‘No iba a soportar ciertas discusiones’, ha añadido, sin entrar en detalles.

El otro capítulo es el que escuece. Cuando él regresó de Honduras, Anabel entró en ‘Supervivientes’ y empezó a sonar un nombre: Yulen Pereira. Según su relato, una semana antes hablaban y quedaban, ‘como pareja pero sin llegar a un entendimiento’. ‘Si quiero a una persona, me espero’. El reproche, en este punto, va más al formato que a la persona. La relación, cuenta, se rompió en en el peor momento posible.

Del reencuentro posterior habla sin rencor de manual, aunque con la cuenta echada: ‘Después de todo el daño, crear falsas esperanzas es muy duro’.

Hoy Anabel ha rehecho su vida y él lo dice en voz alta: ‘Me alegro de que haya encontrado lo que ella quería, pero a veces me da pena pensar por qué no ha surgido conmigo’. Ahí aparece la frase que resume el enfado: ‘Hoy en día la defiendo pero ya basta’.

El remate fue una reivindicación en primera persona: ‘Valgo por mí mismo. Quiero enamorarme, tener pareja y ser padre, que es mi mayor ilusión’. Y, de paso, un recordatorio de que la biografía de su exmujer no empieza ni termina en esta historia.

Lo que este relato cambia (y lo que no)

El puente de las emociones se ha convertido en el confesionario favorito de la parrilla, y ahí está la mitad de la noticia. Omar Sánchez lleva desde su ruptura con Anabel Pantoja haciendo exactamente lo contrario que el resto: callar. Ni una exclusiva, ni un dardo en plató, ni una story de madrugada. Que ahora haya elegido el formato para contar su verdad no es casualidad: ‘All Stars 3’ le da altavoz, contexto y un equipo detrás dispuesto a escucharle sin interrumpir. Y eso, en televisión, se nota.

Ahora bien, conviene no perder la perspectiva. Lo que hemos escuchado es una versión, la suya, sin réplica en el mismo plató. Habla de una boda que salió adelante igual, de una familia que pesaba más que la pareja y de un daño que, dice, le rompió en pedazos. Todo eso puede ser cierto y, aun así, ser solo la mitad del relato. La otra mitad no ha abierto la boca en el momento de escribir estas líneas. Y en este ecosistema, el silencio también es una respuesta que se mide en audiencia.

El precedente es conocido: cada temporada de un reality de convivencia devuelve a la palestra a un ex que llevaba años en modo discreto, y cada temporada se reabre la carpeta sentimental con más o menos puntería. La diferencia aquí es que el relato no es una anécdota de convivencia, sino una boda cuestionada con nombre, fecha y familia de por medio. Eso no se cierra con un titular de una noche. Habrá que ver si Anabel contesta en su propio formato, si el fandom recicla viejas teorías y si este puente se queda en confesión suelta o se convierte en el primer capítulo de algo más largo.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 8/10. Confesión, boda en entredicho y nombre propio de por medio: material de portada.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Omar, que por fin tiene relato propio; pierde Anabel, que ahora debe elegir si contesta.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Si la hay, será en su casa y en su cadena, no en el puente de otro.