La casa de Yulen Pereira en Valencia no es un misterio: salón abuhardillado, dos plantas y una terraza que quita el hipo.
El exconcursante de ‘Supervivientes All Stars’ ha enseñado distintos rincones de su casa en Valencia en un reportaje que recoge la web oficial de la cadena, y el repaso deja más deberes de decoración que otra cosa. Una vivienda de dos plantas con salón abuhardillado y terraza cubierta, blanco en las paredes, madera en los marcos y plantas por todas partes. Quien esperaba mármol y lámpara de diseño, que se siente.
Por qué Valencia y no Madrid: la Sala de Armas lo explica todo
La mudanza no fue una corazonada. Según contó él mismo en una entrevista a OUTDOOR, el traslado estuvo ligado a su fichaje por la Sala de Armas de Valencia, un club que había contratado a un entrenador especializado en la disciplina. Ahí empezó todo: dejar la capital, instalarse junto al centro de entrenamiento y cambiar los atascos por la pista. Ha pasado aproximadamente un año y medio desde entonces.
El plan no era de fin de semana. Anunció que compartiría sesiones con otros integrantes de la selección española de esgrima, con los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 2028 en el horizonte, y su intención era quedarse en Valencia al menos dos años.
El traslado coincidió, además, con su vuelta a la competición después de una lesión de muñeca que pasó por quirófano: rotura de dos ligamentos. De ahí que la casa importe menos por el sofá y más por lo que significa. Empezar de cero, pero con las paredes recién pintadas.
No es la casa de un famoso con ansias de enseñar: es la de alguien que ha ordenado su vida por plantas y ha dejado que la luz haga el resto.
El salón abuhardillado que sirve nórdico sin caer en el catálogo
El salón es lo primero que salta a la vista. Paredes blancas y lisas, mobiliario en tonos neutros y un techo abuhardillado que marca la forma de la estancia. La luz entra por una ventana en la cubierta con marco de madera, el único detalle cálido en un espacio que, sin él, sería un folio. El salón abuhardillado firma el estilo nórdico sin estridencias: sofá rinconero beige de textura y respaldos acolchados, cojines azul noche rompiendo la monotonía justo donde toca y, delante, una mesa auxiliar baja blanca de líneas rectas con superficie de cristal.
La escalera, con peldaños anchos de acabado pétreo en gris suave y vetas visibles, lleva al segundo piso. Arriba, una barandilla de madera con balaustres torneados delimita el hueco abierto hacia la planta inferior y su acabado contrasta con el blanco de las paredes. Al fondo quedan la cocina y un pequeño comedor, con una silla gris de respaldo envolvente, asiento tapizado y patas oscuras. Piezas sencillas, sin contraste cromático y sin esa manía tan de hoy de meter cinco tendencias en cuatro metros.
La terraza cubierta, donde el guion cambia de tonos
Aquí la casa respira distinto. Las paredes de la terraza están revestidas con azulejos que imitan ladrillos pequeños de aspecto pétreo, en crema, beige, y varios marrones, y el suelo marrón de baldosas rectangulares sigue la misma lógica. Sobre la zona se despliega un toldo tradicional de rayas verdes, beige y tonos anaranjados. La terraza cubierta cambia de guion con los tonos tierra y con las puertas acristaladas de carpintería blanca que la conectan con la vivienda.
Las plantas son las protagonistas absolutas: hojas grandes, enredaderas, colgantes, repartidas en macetas de barro y recipientes de tamaños distintos, algunas subidas a un soporte de madera de aspecto envejecido junto a la pared. El descanso lo firma un sofá de ratán marrón claro con cojines beige, colocado frente al revestimiento de piedra y bajo la zona cubierta. Tela marinera con el rincón: funciona.
Lo que esta casa dice de su nueva vida (y de paso del resto)
Enseñar casa se ha convertido en un género televisivo en sí mismo. Lo han hecho presentadores, concursantes y hasta algún tertuliano con ínfulas de interiorista, casi siempre con el mismo resultado: mármol, dorados y una sensación de escaparate que agota. Aquí pasa lo contrario. La vivienda de Yulen Pereira no compite con nadie y ese es su gran acierto. Un deportista de élite que elige sofá beige, mesa de cristal y ratán en la terraza proyecta un mensaje muy concreto: la casa es para descansar, no para demostrar. El salón abuhardillado, con esa ventana de madera en la cubierta, confirma que no hace falta un loft de revista para tener criterio.
Queda la duda razonable: ¿está tan ordenada porque es tan sencilla o porque alguien ha pasado antes con el plumero? Da igual. Lo que cuenta es que la etapa valenciana tiene sentido: club, selección y Los Ángeles 2028 como horizonte. Habrá que ver si el ratán sobrevive al primer temporal valenciano. De momento, esta casa ya ha dado más titulares que muchas exclusivas.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Salseo doméstico de sofá y ratán: entretenido, pero sin gritos ni carpeta de por medio.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana el estilo nórdico y la Sala de Armas; pierde el mármol dorado, que hoy no rasca bola.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En dos semanas otro famoso enseñará casa y ojo, que esa sí vendrá con lámpara de diseño.







